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Navega por las aguas del Irrawaddy y sus secretos

La pluma de Herman Hesse describe con delicadeza la belleza de las aguas de este río, "su verde diáfano, sus líneas cristalinas, sus perlas brillantes ascendiendo de las profundidades y, en la superficie, sus trazos reflejando los tonos azulados del cielo". En esta extraordinaria obra de la literatura, el escritor alemán hace hincapié en la importancia de apreciar las aguas, aprender de ellas, ser capaz así de entender el mundo y penetrar en sus misterios. En tu viaje por Myanmar, déjate llevar por las aguas del Irrawaddy, en medio del silencio tumultuoso de la naturaleza, tal vez las aguas comiencen a revelarte algunos de sus secretos. 

Habiendo oído y leído tantas cosas sobre Irrawaddy, me dirigí hasta sus aguas para contemplar el contorno irregular de un Yangón lejano, extraño a la agitación urbana, este enorme manto de agua me rodeaba bendiciendo las tierras con fertilidad. La estampa se torna aún más significativa al pensar en las cosas que este río ha vivido, testigo silencioso de la historia birmana. Así que partí muy decidido con la intención de explorar y "escuchar las voces del río" según palabras de Hesse. Inspirado por el relato del viaje de un periodista, quería navegar a bordo de transbordadores, canoas, botes de motor e incluso en kayak. Salí esperando desfilar por el extremo de uno de esos hijos misteriosos que envuelven a este famoso río. Confío en que mis descubrimientos te inspiren, te lleven a tomar nuevos caminos, y escuchar también, el discreto murmullo del Irrawaddy. 

Clima político 

El ritmo de un viaje en barco permite observar esas líneas invisibles que marcan los límites entre las regiones, entre las étnias, entre la forma de vida de la ciudad y del campo. Las aguas de este río se navegan con facilidad de sur a norte y en sentido contrario, siempre rodeado de naturaleza, aunque nunca solos en la naturaleza. Si tienes ganas de emprender una aventura por tu cuenta tendrás que pedir antes permiso, que a veces es difícil de obtener, ya que tendrás que detallar lo que piensas hacer y por qué. Por supuesto también hay otros métodos. Puedes ir a una agencia de viajes y organizar una salida, o simplemente ir al puerto y hacer un arreglo con el dueño de un barco para recorrer los alrededores. Este es el primer "secreto": el país no es indiferente a su régimen político. Aunque no se siente cerca la presencia de las autoridades, hasta cuando sólo se ven turistas (o cuando no se ve a ninguno) y parece que todo va bien, el ambiente apacible de estas aguas oculta una realidad cotidiana rígida y estricta, e incluso dictatorial.

Riesgo ambiental

Después de haber tomado los ríos principales que conectan las ciudades más importantes, declaradas por la UNESCO, como la antigua civilización Pyu (procedente del Tíbet, y establecida en las cuencas del Irrawaddy antes de que el imperio birmano conociese la gloria), así como las legendarias ciudades de Mandalay y Bagan, pude hacer algunas tristes observaciones. Durante estos trayectos, y en realidad por todo el río, olas de desperdicios venían de todas direcciones rodeando al barco. Montones de desechos acumulados tras las casas estaban siendo quemados al aire libre, sino se habían olvidado en algún rincón, formando enormes pilas de basura. Por primera vez, pude comprobar con mis propios ojos aquello de lo que los periodistas ecológicos hablan sin cesar: el deterioro de los ecosistemas, el principio del fin para algunas especies de animales (como el delfín del Irrawaddy que no pude ver, pero que según me comentaron los habitantes de la zona, solía aparecer frecuentemente hacía mucho tiempo). Enfrentarme a esta realidad propia de unos consumidores cada vez más occidentalizados y menos acordes con sus raíces, tradiciones y culturas del pueblo de Myanmar, es una de las conclusiones más tristes y reveladoras de las que tuve en mi recorrido. 

A la deriva por Mandalay

Tiempos modernos

Por último, una de las lecciones más claras que deduje en mis aventuras por el Irrawaddy es que el país está cambiando, para bien y para mal, cambia, evoluciona de la misma manera que lo hacen las aguas del río por el que había navegado. Myanmar se está haciendo su lugar en el mercado del turismo y el mercado económico. Los habitantes tendrán que seguir, y someterse a estos cambios, adaptarse a los nuevos tiempos. Ya lo han hecho antes, han sobrevivido al período colonial, a los últimos 50 años de violencia, encarcelamientos, e injusticas, siempre esperando que se inviertan las "corrientes" políticas. Mientras tanto, observan y escuchan también los secretos de este legendario y mágico río que les ha visto envejecer.

El pueblo birmano ha sabido entender las palabras de sabiduría de los vaivenes del Irrawaddy, "de todos los secretos sólo se distingue uno, pero que impresiona profundamente, y es que estas aguas fluyen, siempre fluyen, y fluyen continuamente. Sin dejar de estar ahí, presente, de ser siempre el mismo [río], mientras se va renovando sin interrupción". 

Así como el Irrawaddy, así es el pueblo birmano. 

*Cita: Siddhartha, Herman Hesse, 1950. Grasset. 

Silvia Garcia & François Vioud
39 contribuciones
Actualizado el 21 septiembre 2015
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