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Las 5 razones para ir a Burkina Faso

El cambio de paisajes comienza desde la llegada a Burkina. El paso por los controles fronterizos es ya de por sí épico, y después la aventura continúa.

Cambiar de aires

En Burkina Faso, cada instante es diferente. Nada se parece a lo que conocemos, lo que convierte cada momento en un nuevo descubrimiento. Llamar a un taxi, encontrar un restaurante, un museo, una dirección: todo puede servir de excusa para una conversación. Descubrir paisajes impresionantes llenos de tierras rojas nos deja unos recuerdos imperecederos. Probar platos insesperados transforma la comida en una sorpresa. Observar la actividad bulliciosa de los mercados con vivos colores no te cansa nunca. Circular en moto por la carretera es peligroso, pero es necesario para llegar a lugares mágicos. Cambiar la forma de vivir durante un viaje lo llena de momentos preciosos.

Pasar por un aventurero

Los lugares que hay que visitar son magníficos, y a menudo somos los únicos turistas. Burkina Faso está de momento alejado de los viajes masivos. Puedes convertirte en un aventurero al escalar los picos de Sindou, convertirte en un gran romántico navegando en barca por el lago de los hipopótamos, ir a escuchar los sonidos de la naturaleza y observar los animales, seguir tu propio ritmo para visitar los museos, disfrutar de conciertos de balafón sólo para tí, gozar de visitas guiadas únicas por los pueblos… Son muchas las actividades y siempre excepcionales, sobre todo porque a penas hay turistas. Aunque seas el único turista, raramente estarás sólo.

Encuentros inolvidables

Los burkineses son acogedores. Si estás perdido, o si tienes una pregunta, siempre encontrarás a alguien que te pueda ayudar. A los burkineses les suele gustar saber más sobre nuestra vida. Por el contrario, es conversando con ellos como se pueden descubrir vidas increíbles. Se ríen mucho y conversan sobre todos los temas. Las noches animadas también son una buena oportunidad de disfrutar de encuentros divertidos. Los burkineses nos ofrecen bonitas lecciones, a nosotros, que tenemos miedo de molestar. Si bien no siempre hablamos el mismo idioma, los traductores improvisados suelen ser una ayuda estupenda para conseguir encuentros inolvidables.

Tómate tu tiempo

Desde la llegada, el tiempo parece ir a otro ritmo. Una estancia en Burkina Faso rehace nuestra concepción del tiempo. Nos damos cuenta rápidamente de que tomarse tiempo para hacer las cosas no tiene precio. Esperar el autobús, esperar un plato en un restaurante, esperar una cita, o incluso esperar a que tus amigos te presenten a toda su familia... Uno no sabe nunca cuánto tiempo va a durar. A menudo es difícil de saber, así que es en esos momentos perdidos cuando se logran encuentros inesperados, y además aprendemos a relativizar las cosas. Correr tras el tiempo se torna ridículo.

Dormir bajo las estrellas

Cuando hace calor, el interior de las casas se vuelve insoportable. En el campo, ser invitado a dormir en una estera bajo las estrellas con toda la familia, es una bonita experiencia. A veces no se entienden todas las animadas conversaciones entre los miembros de la familia, nos preguntamos si nos vamos a atrever a levantarnos con la lámpara de aceite y atravesar el patio sin luz, si nos atreveremos a volver a poner el antimosquitos. Pero es una experiencia insólita en la que las estrellas brillan más sin las luces de la ciudad, y donde los ruidos de la naturaleza asustan un poco.

 

Aude Michelet
101 contribuciones
Actualizado el 8 octubre 2018
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