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Un pequeño recopilatorio de la historia del Imperio del Centro

Es difícil resumir la historia de China en tan solo unas palabras... Pero aquí tienes un resumen que espero que sea completo e instructivo.

Los orígenes de la civilización china

China, y Asia en general, no tiene nada que envidiar a Europa en cuanto a ancestros, pues el hombre de Pekín constituye un testigo muy importante de la evolución de las poblaciones humanas. Gracias a las nuevas técnicas de datación, los investigadores consiguieron aclarar cuáles son los orígenes de la población de China, la cual parece que lleva habitada desde hace unos 750 000 años. Este descubrimiento constituye el primer peldaño de la historia de esta civilización...

De dinastía en dinastía

El soberano Qi funda la primera dinastía Xa (2200/1600 a.C.) y se instala en la región entre el río amarillo y el río azul. Este periodo da lugar a los inicios de la escritura y del bronce.

Algunos siglos más tarde, la dinastía Shang (1600/1100 a.C.) ve cómo aparecen las primeras ciudades organizadas bajo un poder político-religioso y dirigidas por reyes. A esta le sigue la dinastía Zhou (1100/221 a.C.). Procedentes de diferentes tribus guerreras, los Zhou contribuyeron en gran medida a la historia del pueblo chino: en ocho siglos de reinado, el rendimiento agrícola se vio mejorado gracias a la fabricación en serie de herramientas y el uso del hierro fundido. Pero el espíritu guerrero de los Zhou y las guerras incesantes condujeron a estos a una división del territorio chino y a una fragmentación del sistema político.

Los comienzos de la unificación

Tras esta fragmentación, el futuro de China se ve transformado por la llegada al poder de Qin Shi Huang (dinastía Qin, del 259 al 210 a.C.). Este se declara a sí mismo "primer Augusto soberano", pone fin a las diferentes guerras y estandariza la escritura. Este visionario y conquistador decide construir una muralla de tierra batida en el norte del país, lo que supone que lo consideren padre fundador de la Gran Muralla, uno de los imprescindibles de un viaje por China. En muy poco tiempo, este consigue unificar el territorio y lo convierte en un imperio muy importante. Su muerte sumerge al país en la anarquía, pero este deja tras de sí un vestigio importante: un ejército de tierra batida que podrás visitar en Xi'an.

Dinastías conquistadoras

A la dinastía Qin le sucede la de los Han (del 206 a.C. hasta el 220 d.C.), que decide continuar con los anteriores proyectos de conquista de los territorios de Yunnan, Manchuria, Corea, Mongolia y Asia central, entre otros. Estas expediciones favorecen el descubrimiento de las regiones "occidentales" y permiten poner en marcha ejes viales, como la famosa “Ruta de la Seda”. No dudes en recorrerla si quieres vivir un circuito apasionante por China.

Tras una serie de divisiones y reunificaciones, la dinastía Tang (618-907) marca una época dorada para China: las conquistas en el exterior se intensifican y se dirigen hacia la India. Turquía y Corea se ven atacados. El apogeo en el mundo de las artes, el cosmopolitismo, el exotismo y la apertura religiosa son testigos de esta prosperidad y de la proyección cultural. De todos modos, el imperio se fragmenta para dejar paso a la dinastía Song (960-1279). Esta nueva dinastía pone fin a la voluntad de expansión del imperio chino, que vuelve a fijarse en sus valores tradicionales.

Obras de arte chinas @Flickr cc Enez35

Las invasiones externas y el declive de las dinastías

A pesar de sus progresos militares indiscutibles, entre los que se encuentra la fabricación de la pólvora en 1044, la dinastía Song debe enfrentarse a varias invasiones de tribus nómadas y externas, como los mongoles. En 1217, Gengis Khan comienza a invadir China: es la primera vez en la historia del país que este se ve dominado por una fuerza extranjera. Bajo el mandato de los Yuan, Asia vuelve a unificarse: las provincias de Yunnan y del Tíbet vuelven a formar parte del país y las redes de comunicación se intensifican. A pesar de estos éxitos en materia de política interior, puede observarse un proceso de depauperización de la población. Los movimientos rebeldes ponen fin a esta dinastía en el año 1368.

La dinastía china de los Ming (1368-1644) asegura el control de las fronteras mediante la construcción de la Gran Muralla, así como el poder central. A pesar de sus expediciones marítimas y su comercio favorable, el país debe enfrentarse a revueltas campesinas y al ataque de nuevos asaltantes externos que aprovechan la situación de anarquía en la que se encuentra el imperio.

De este modo, los manchús, un pueblo nómada, destruyen el país para fundar una nueva dinastía, la de los Qing: "la dinastía de los puros" (1644-1911). Al extender sus dominios hasta Mongolia, el Tíbet, Asia central, Nepal, Birmania y Corea, la dinastía Qing convierte al imperio en la mayor potencia mundial de la época, marcada por un gran crecimiento demográfico y una agricultura floreciente.

Aun así, este éxito no sirve de gran cosa: China sigue apresada bajo el control de las potencias occidentales. Se establece una estrategia geopolítica para hacerse con los recursos y riquezas del imperio. Bajo el dominio de esta dinastía, los chinos se ven marginados y sometidos al poder de los manchúes, teniendo que llevar obligatoriamente una trenza en la nuca y la cabeza rapada. Este trato de inferioridad con respecto a los ciudadanos chinos da lugar a un movimiento importante por parte de la oposición, al que se añaden una economía débil, corrupción a todos los niveles y una potencia militar muy desmejorada. La combinación de todos estos elementos, así como las derrotas militares favorecen el declive de las dinastías.

Los inicios de las repúblicas

De hecho, en diciembre de 1911, Sun Yat-sen, un médico revolucionario, acaba con la última dinastía a través de la creación del partido político Guomindang y la proclamación de la primera república china. La era de las dinastías es reemplazada por movimientos revolucionarios, revueltas campesinas y luchas por los territorios.

La historia del país queda marcada por la fundación del partido comunista chino en 1921 y por diferentes invasiones y guerras. Paralelamente, uno de los movimientos de protesta se intensifica: la Larga Marcha (1934-1935) de 130 000 comunistas seguidores de Mao Zedong es prueba de esta oposición. Estalla la guerra civil y los defensores nacionalistas de Guomindang se oponen a los comunistas de Mao Zedong. La proclamación de la República Popular de China en 1949 supone la victoria de Mao y da lugar a una China unificada, tal y como podrás descubrir cuando vayas de viaje por el país.

Desde 1950 hasta nuestros días

Esta China unificada se caracteriza por contar con una cultura de masas regida por un régimen comunista, dirigido por una sola persona: el gran Timonel. De 1950 a 1960, la República de China vive al ritmo de Mao y bajo el poder de su propaganda. Este lanza, a finales de los años 50, la "Campaña de las Cien Flores" (1956-1957) que permite a los intelectuales el poder criticar el régimen con toda libertad. En paralelo a esta campaña, Mao desarrolla la política del "Gran Salto Adelante" (1958) que tiene por objetivos industrializar el país y colectivizar las tierras. Se les pide a millones de campesinos que participen en este proyecto, por lo que los campos quedan desiertos.

Pero este proyecto acaba siendo todo un fracaso: la República de China sufre la mayor ola de hambruna de toda su historia, lo que hace que Mao se replantee su proyecto político. Con el fin de reforzar su poder, el gran Timonel defiende un nuevo proyecto: la Revolución Cultural. Estudiantes de universidades e institutos pasan a liderar el batallón principal de los guardias rojos. Su misión es la de luchar por todos los medios contra los "antirrevolucionarios", es decir, los intelectuales, los altos ejecutivos o los monjes. Las humillaciones públicas, las deportaciones y las ejecuciones se convierten en el pan de cada día de los chinos. Este período de depuración da lugar a luchas entre la milicia y los guardias rojos, lo que provoca una guerra civil.

Mao reacciona: el ejército interviene y muchos civiles y guardias rojos acaban en campos de re-educación. Para poner fin a esta época de terror, los dirigentes del Partido Comunista chino se reúnen durante el noveno congreso (24 de abril de 1969) y deciden acabar con esta purga y replantearse la organización del partido. Esta decisión permite al país el poder conocer los inicios de la apertura y la liberación. Pero esto no dura mucho: el 3 de junio de 1989, el movimiento estudiantil en favor de la democracia es víctima de una fuerte y violenta represión en la plaza Tian'anmen.

Los años 90 suponen un cambio económico de unos 90º : se pasa de una "economía planificada" a una "economía socialista de mercado". La economía china se intensifica, evoluciona y los productos chinos por fin se exportan al mundo entero. La República Popular de China se codea con las grandes potencias económicas. Además, en 2001, esta se convierte en miembro de la OMC. Un decenio más tarde, China ocupa el segundo puesto de las mayores potencias económicas mundiales.

Este párrafo no tiene traducción en la versión española.

Aliénor Simon
Actualizado el 3 agosto 2015
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