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China hoy en día, en plena mutación

El país atrae a muchos visitantes apasionados por su cultura, sus monumentos, su fauna o su civilización ancestral. Sin embargo, tampoco te ciegues de admiración porque no todo es de color de rosa. Cuando visites el país, te costará creer que le haya afectado la ralentización del crecimiento económico en 2013. Sin embargo, en las calles de las grandes ciudades cada vez se ve más miseria y, además, siguen existiendo reivindicaciones de territorio.

Una nueva apertura al mundo

Los chinos salieron de su autarquía de la segunda mitad del siglo XX para abrirse al mundo de manera espectacular en los últimos 20 años. Hace menos de 30 años que empezaron a recibir a viajeros independientes, y hoy en día tienen de todo para que cualquiera pueda tener un buen viaje.

En efecto, tal y como lo demuestra su historia, los chinos tienen una capacidad de adaptación excepcional. En pocos años, han conseguido implantar un montón de medidas para facilitar la llegada de los viajeros: cada vez hay más "subtitulado" al inglés en el transporte público, se habla inglés en las grandes ciudades, hay redes de transporte muy eficaces por tren y avión, una mejor comprensión de las expectativas y de las costumbres occidentales, etc.

Una potencia económica imprescindible

Es verdad que China tiene las mayores reservas internacionales del mundo. También es cierto que es el primer exportador mundial. Sin embargo, la recesión mundial de 2009 interrumpió la dinámica de crecimiento continuo en la que había entrado el país. Si visitas el país, no lo notarás demasiado a primera vista. Sin embargo, si hay algo seguro es que el crecimiento chino sufrió una deceleración de hasta en un 7,6 % en 2013. Es el nivel más bajo desde los años 90. Pero el país quiere encontrar soluciones y en octubre de 2013 creó una nueva zona de libre intercambio al este de Shanghái. Esta autoriza las actividades de las empresas extranjeras. Así es más fácil crear allí un negocio. ¡Te aviso por si te interesa!

China sigue recuperándose y haciendo prueba de un gran dinamismo, lo cual se aplica también a la corrupción endémica. Parece ser que se está reduciendo considerablemente gracias al nuevo gobierno. Antes, por ejemplo, podías recibir un trato de favor de algunos policías si les dabas algunos billetes. Hoy en día eso es mucho más difícil, así que no lo intentes si no quieres pasar unas horas en comisaría. Estás avisado.

Tímidos avances sociales

El crecimiento continuo y el cambio de gobierno suscitan muchas esperanzas de cambio y aumentan la confianza de China. Sin embargo, el país sigue avanzando con velocidades diferentes. El gobierno liberaliza y desregula la economía por un lado, lo cual da lugar al enriquecimiento personal de unos pocos. Por otro lado, fuerza la migración del campo a la ciudad. Estas personas solo tienen la opción de sobrevivir con pequeños trabajos.

Sin embargo, desde hace algunos meses y algunos años empiezan a verse los primeros avances sociales. En efecto, ya no es tan sencillo que el poder pueda hacer desaparecer a la oposición o disparar impunemente a los manifestantes. Los medios del mundo entero están pendientes de los acontecimientos que tienen lugar en China. Algunas reivindicaciones de los obreros durante las huelgas masivas llegaron hasta Occidente y las multinacionales no quieren que su imagen se manche por un escándalo en una fábrica local. Aunque los avances sociales son tímidos y lentos, al menos los hay. Y, aunque la suerte de los obreros chinos es poco envidiable, estos dos últimos años ha empezado a mejorar.

La soberanía china: siempre con conflictos

Tampoco olvides que muchos de los conflictos políticos siguen existiendo, como el Tíbet y las revueltas de la minoría uigur. Muchos tienen un papel importante en las relaciones diplomáticas de China con el resto del mundo.

Salón Conmemorativo de Chiang Kai-shek en Taipéi, Taiwán @flickr cc Maya-Anaïs

Entre ellos, aunque a menudo silenciado, está la reivindicación de la división de China en dos estados: la República Popular de China («China»), que agrupa el 98% de la población y el 99,6% de la superficie total, y la República de China («Taiwán»), que representa menos del 2% de la población.

Taiwán es un tema tabú en China. No te aconsejo que digas el nombre en público. Las dos entidades están en una especie de guerra fría que no favorece los intercambios. Sin embargo, al menos actualmente es posible llegar a China tras haber visitado Taiwán. Aunque las autoridades vean el sello del «enemigo» en tu pasaporte, no te pondrán ningún problema.

Emilie Joulia
24 contribuciones
Actualizado el 28 julio 2015
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