
El concepto de propina no existe como tal en China. En los restaurantes y hoteles no es costumbre dejar propina. Algunos empleados las rechazan y se pueden llegan a ofender.
Sin embargo, si uno insiste, acaban aceptándolas. Es una especie de ritual decir que no la principio para al final acabar cediendo. Un simple gesto de educación para no aparentar ser codicioso. En cualquier caso, todo depende de la persona, algunos chinos pueden llegar a sentirse insultados si se les insiste con demasiada vehemencia.
He podido constatar que hay diferentes reglas en función de cada circuito turístico. Si haces un crucero por el Yangtsé, por ejemplo, es de buena educación dejar algo de propina. Los mozos de equipaje que llevan las maletas a los camarotes esperan recibir unas monedas, al igual que el resto de tripulación (el equivalente a unos 2 euros por día).
En cuanto a las visitas a ciudades o monumentos en coche o autobús, puedes dar una propina al conductor si lo deseas. En las visitas guiadas, es un gesto que los guías agradecerán pero que raramente solicitarán.
¡Debes tener mucho cuidado con algunas agencias! Cuando se trata de viajes organizados, la propina se supone que va ya incluida en el precio total. Sin embargo, muchas agencias te harán creer que “la propina se ha hecho obligatoria por costumbre”. Nada más lejos de la realidad. Estas agencias, poco honestas, no pagan directamente a los proveedores de servicios locales con el fin de abaratar sus precios. Los proveedores reciben su parte de las propinas... Es un acto de competencia desleal, ilícito e inmoral, ¡por lo que desconfía de los precios sospechosamente bajos!
Para finalizar, te recomiendo una práctica que suele gustar mucho a los chinos. Si alguien te presta un servicio, puedes agradecérselo con un pequeño regalo. La persona que lo reciba lo aceptará de buen grado, se sentirá honrada y quedará muy agradecida (¡normalmente más que con una propina!).