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Cartagena, la joya colonial del Caribe

Sea que aprobemos o no el pasado colonialista de otro tiempo en el contienente americano, Cartagena no te dejará indiferente. Sus coloridos edificios y flores que adornan las callejuelas sombreadas, sumergen inevitablemente a los visitantes en un universo mágico... aunque lleno de contrastes.

Un centro histórico intacto

Cartagena se destaca de muchas otras ciudades de América del Sur por la limpieza de su barrio histórico. Conservada como la pieza central de un museo del patrimonio colonial sudamericano, Cartagena es toda una atracción turística de gran belleza natural.

Adornando las callejuelas de la ciudad colonial, los colores vivos capturan y emocionan a los turistas inundados por la belleza de los edificios cruzados. Las flores enredaderas que trepan hasta los balcones realzan el encanto, y los museos son lugares ideales hacia los que desviarse mientras se pasea sin mirar al reloj por las calles del casco antiguo.

Las calles floridas de Cartagena

Algunas terrazas están abiertas incluso hasta el fin del día para prolongar el ambiente tranquilo de estas callejuelas donde pasan más carruajes que coches.

Es también en el norte de este barrio donde puedes embarcarte para ver la impresionante Playa Blanca de la isla Rosario. También accesible combinando el bus y el taxi, esta extensión de arena blanca se sumerge en el agua cristalina para formar un conjunto fascinante. Por otra parte, también puedes alquilar lo que necesites y pasar la noche allí, desde una hamaca a una cabaña individual.

Getsemani, un acercamiento a la ciudad más popular

Una vez hayas recorrido bien las calles de la ciudad, sería una buena idea cambiar de aires y dirigirte hacia el barrio donde se han instalado la mayoría de los hoteles. Ten cuidado y evita la calle Media Luna a la hora de escoger alojamiento, la vida nocturna es extremadamente ruidosa por allí.

Auténtica galería de arte callejero dentro de los muros de Cartagena, el barrio de Getsemani muestra sus obras a los observadores, sin preocuparse por sus habitantes, si bien suelen estar colocadas al aire libre, en salas improvisadas en el pavimento. Aunque los días son demasiado cálidos para moverse entre las multitudes por las aceras, la noche es testigo de una gran animación, en especial en la plaza de la Trinidad, donde los turistas se mezclan con los locales haciendo del atrio de una pequeña iglesia el lugar donde pasar el tiempo, disfrutando de la compañía de gente amable y alegre. Es también el lugar donde los restaurantes ambulantes ofrecen las mejores opciones económicas para comer sin arruinarse.

Los contrastes de la colonización

Es muy intereseante mirar en la historia de esta ciudad. Uno de los dos primeros puertos negreros de América del Sur,Cartagena jugó un papel fundamental en el desarrollo de la colonización del continente. Si tienes tiempo y te apetece alejarte un poco de los circuitos turísticos clásicos, las marcas de esta sombra del pasado esclavista todavía se pueden observar fuera de los muros de la ciudad dirigiéndote a la isla de Tierra Bomba. Allí, los descendientes de los primeros esclavos todavía viven en condiciones muy precarias, destacando las vistas del barrio de Boca grande y sus rascacielos, que ofrece el mejor mirador de la región y que desnaturaliza de forma irreversible el horizonte.

La región de Santa Marta esconde también muchos tesoros, la visita de la Cartagena histórica puede hacerse fácilmente en un día y una noche. Pero si tienes tiempo para conversar con sus habitantes, e impregnarte de la singular atmósfera afrocaribeña-colombiana de los barrios un poco más populares que se encuentran dentro de sus muros, es seguro que te quedarás bastante más tiempo.

Justine et Clément
19 contribuciones
Actualizado el 23 marzo 2016
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