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La religión y las creencias en Ecuador

La inmensa mayoría de los ecuatorianos, por no decir todos y cada uno de ellos, son católicos. No obstante, cuando estés de viaje por Ecuador, podrás ver a menudo lo importantes que son las creencias y las prácticas ancestrales en la vida diaria de esta gente.

La religión católica

Desde finales del siglo XIX, la religión ha jugado siempre un papel preponderante, primordial incluso en la vida diaria de la población. El presidente de aquel entonces, Gabriel García Moreno, había decretado como obligatorio el hecho de ser católico para poder obtener tanto la nacionalidad ecuatoriana como el derecho al voto. Por suerte, en la actualidad esta ley ya no sigue vigente. Lo que no quiere decir que por ello se practique menos la religión. Basta con contemplar la belleza de las catedrales y el número increíble de iglesias que hay por todo Ecuador.

En una iglesia de Cuenca

Si por casualidad se da que hay una festividad religiosa durante tu estancia en Ecuador, no te lo pienses y ve. La devoción de la población es algo increíble. Para estas ocasiones, se suelen celebrar muchas procesiones en las que participa un gran número de personas. Contrariamente a ciertos países de la misma zona, Ecuador ha sabido siempre resistirse a las tentaciones y varias tentativas por convertirlo al protestantismo.

Creencias ancestrales

Para lograr convertir a los ecuatorianos, los curas de entonces no tuvieron más remedio que aceptar una mezcla entre su religión y las creencias locales. Bendecir la tierra o los animales eran tareas que realizaban con frecuencia. Todavía en la actualidad, los fieles le siguen rezando a un Cristo solar y una Virgen María lunar. De hecho, algunos consideran que esta última no es otra que la Pachamama. La Iglesia consiente en aceptar estas creencias para conservar intacta la devoción de la población. No es algo raro ver, por ejemplo, aberturas en los muros de las iglesias. Estas permitían la entrada de rayos de sol para que una estatua de la Virgen pudiese ser bañada por la luz durante los solsticios. Esto todavía sigue teniendo efecto en la población india. Y fuera de las ciudades, las tradiciones se vuelven todavía más importantes. Así, el curandero, de nombre Yachac, cuenta con un carné de citas mucho más completo que el del típico médico. Y nadie se atrevería a construir una casa sin haber enterrado antes un feto de llama en los cimientos o sin haber levantado una cruz.

David Debrincat
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Actualizado el 3 junio 2015
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