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Las 4 razones para ir a Georgia

Olvida las imágenes que puedas tener sobre un antiguo país soviético, cuyo paisaje se resume en grandes bulevares vacíos y tristes bloques de pisos. Estarás sorprendido por los impresionantes paisajes, los monumentos históricos y el caluroso recibimiento de los georgianos.

La riqueza del patrimonio cultural

Considerado como uno de los primeros países cristianos del mundo, Georgia está repleto de un patrimonio religioso impresionante. Allí no es extraño que las iglesias sean del siglo IV o V, lo que produce por otra parte, el nacimiento de una corriente arquitectónica muy particular. Como sus vecinas armenias, las iglesias georgianas tienen un estilo muy propio. Georgia cuenta además con un patrimonio arquitectónico a medio camino entre oriente y occidente, en donde se hallan pasillos de madera finamente elaborados a lo largo de las casas que dan a pequeños jardines o avenidas.

La variedad de los paisajes

Es difícil imaginar que un país tan pequeño esté lleno de una variedad tan grande de paisajes. Si bien los alrededores de Tbilissi no son nada fuera de lo común, basta con alejarse un poco de la capital para descubrir otros mundos. Por el este son las colinas y bosques entre los que los georgianos han plantado sus viñas, dando a esta región un cierto aire italiano. Un poco más al este, el paisaje se vuelve más seco y comienza a aparecer la estepa. Por el contrario, en el norte la cordillera del Cáucaso y sus cumbres que alcanzan en ocasiones los 5.000 metros, ofrecen unos paisajes impresionantes. En el oeste, la cercanía del Mar Negro ha dado lugar a un clima subtropical difícil de imaginar en esta región del planeta. Por último, en el sur predominan de nuevo los bosques por aquí y por allá, además de aguas termales como la famosa de Borjomi.

Gastronomía georgiana

Es algo que no nos esperamos y al desubrirlo de repente nos deja un sabor muy agradable. Georgia hará las delicias de los buenos paladares. Es complicado hacer una lista con tantos platos de nombres muchas veces impronunciables, sin embargo, tenemos que reconocer que se trata de una cocina muy variada. Entre panes de queso (khatchapouri), estofados de ternera con especias y cilantro (odjakuri) y los raviolis locales (khinkali), sin duda hallarás la felicidad. Y para los vegetarianos, no hay que preocuparse, ya que muchas de las entradas están hechas solamente de vegetales. Pero hablar de Georgia es hablar también de vino, cuyos métodos tradicionales de producción (en macetas) y las 500 variedades originales despertarán tu interés.

La hospitalidad de los habitantes

En tu recorrido por Georgia, no te sorprendas si tus vecinos de mesa se acercan a beber contigo, o si desconocidos con los que no has cruzado una sola palabra te invitan a comer. La hospitalidad es uno de los grandes valores de la cultura georgiana y sus habitantes parecen ser especialmente arraigados a ella. Eso hace que el viaje sea más agradable, ya que se entiende que detrás de un patrimonio cultural particularmente rico, se encuentra un pueblo muy entrañable.
Rémi Manesse
73 contribuciones
Actualizado el 8 octubre 2018
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