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Las 6 razones para ir a Guadalupe

Guadalupe es un remanso de paz que debes visitar. Aquí encontrarás selvas tropicales, fondos marinos, zorzales de patas amarillas, tortugas, helechos arborescentes y cocoteros. Un país cargado de cosas por descubrir.

Recorrer la selva tropical

La selva tropical cubre casi 40 000 hectáreas de Guadalupe y se extiende por casi el 60% de la isla Basse-Terre. ¡Es una de las selvas más extensas de las Antillas! Su clima cálido y húmedo hacen posible que crezca una vegetación exuberante: como la caoba, el acomat (árbol del caucho), el helecho arborescente, la orquídea, etc. Junto con esta frondosa vegetación, podrás observar diferentes especies de aves: como el zorzal de patas amarillas, el azotador de ojos perlados, el cocobino pardo o el famoso petrel de Guadalupe.

Pasear por playas de todo tipo

Las playas de Guadalupe ofrecen una amplia variedad de opciones: la arena presenta diversas tonalidades y crea un gran abanico de paisajes diferentes. En las amplias bahías del norte de la isla de Basse-Terre encontrarás playas de arena dorada o rojiza, mientras que en Marie-Galante y Grande-Terre encontrarás playas de arena blanca. Eso sin olvidarnos de las playas de arena gris o negra (de origen volcánico) al sur de Basse-Terre. La vegetación es omnipresente a orillas del litoral: abundan las palmeras, los almendros malabares y los resineros, e incluso podrás observar alguna garza o un águila pescadora.

Explorar un mosaico de fondos marinos

Guadalupe, al igual que el resto de islas de la región, dispone de un patrimonio marino muy rico, con centenares de especies: tortugas (verdes, carey, laúd...) y cetáceos con nombres mágicos, como los coulirous, las melvas, los vivaneaus... Además, verás corales, estrellas de mar y caracoles pala, los moluscos más famosos de las Antillas. Te harás una buena idea de la riqueza del patrimonio marino visitando la costa de Sous-le-Vent, en Basse-Terre.

Descubrir el manglar

El manglar cubre varios miles de hectáreas de Guadalupe: representa una franja vegetal del litoral desde Port-Louis (en Grande-Terre) hasta la punta de Latanier (en Basse-Terre). Es un cinturón verde que se encuentra entre el mar y la tierra y en el que abundan los arbustos y el mangle rojo con raíces aéreas. Actualmente, el manglar padece una contaminación endémica (plomo, mercurio, nitratos, etc.) que las autoridades intentan controlar mediante la creación del parque nacional de Guadalupe.

Fomentar el turismo ecológico

El parque nacional de Guadalupe (1989) es el primer parque francés en ultramar. Tiene una superficie de más de 21 000 hectáreas. La zona central del parque alberga la Soufrière, las cascadas de Carbet y el valle del Gran Río (en Basse-Terre), y la zona de la periferia alberga Vieux-Habitants, Bouillante y Pointe-Noire (en la costa Sous-le-Vent). El parque fomenta el desarrollo del turismo ecológico para descubrir Guadalupe de forma íntima y respetuosa. Las autoridades conservan también una zona ecológica marítima en la reserva natural de la marina de Grand Cul-de-Sac (1987) y en los islotes que existen desde Petite-Terre hasta Désirade (1998).

Conocer a un pueblo acogedor

Guadalupe ofrece un recibimiento de calidad y te darás cuenta de que todo es criollo: todo lo originario del país (gastronomía, hábitat, jardines...). Los guadalupenses te hablarán afablemente de «la gente de aquí»: un auténtico crisol en el que se mezclan antepasados amerindios, antiguos esclavos africanos, bekes (descendientes de europeos) y, desde el siglo XIX, indios, chinos, libaneses y sirios. La característica común de todos ellos es que hablan francés criollo del revés (le dan la vuelta a las palabras), variante que denominan criollo de moun vini o criollo de la gente que vino.
Latéfa Faïz
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Actualizado el 8 octubre 2018
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