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Un día en la península de Snaefellsnes

Durante tu viaje a Islandia, salte de la carretera 1 y ve a descubrir la península de Snaefellsnes y sus maravillas.

Por la carretera hacia el norte

Desde Borgarnes, siguiendo por la carretera, haz una primera parada en Ytri-Tunga, situada cerca del océano, donde quizá puedas ver focas en la playa o en las rocas de alrededor. No te acerques demasiado para no molestarlas, pero es un auténtico placer verlas jugar o tomar el sol.

Sigue tu camino y, después, párate en Budir. Aunque el pueblo en sí ya no existe, la iglesia de madera negra sigue ahí, en mitad de los campos de lava de Budahraun.

La siguiente parada, siguiendo por la costa, es Arnarstapi. Es un pueblecito y puerto pesquero que domina unas cuevas marinas y unas columnas basálticas, y desde donde se pueden ver colonias de aves anidando en los acantilados. El arco natural de Gatklettur es especialmente impresionante. Una estatua de Bardur Snaefellsas, mitad hombre, mitad ogro, protege y da nombre a la península.

Arnarstarpi

A una hora a pie se encuentra Hellnar, que durante siglos fue el pueblo de pescadores más importante de los alrededores. Las inmensas rocas tienen unas formas espectaculares y parecen ser trolls fosilizados sorprendidos por la luz del día. También hay muchas cuevas que dan al mar.

Después, a los pies del Snaefellsjokull, párate en Djupalonssandur, una playa de arena situada cerca del glaciar. Podrás ver 5 piedras que pesan de 23 a 154 kilos y que, según la tradición, servían para evaluar la fuerza de trabajo de los pescadores. 

En el norte de la península, te encontrarás con varios pueblos de pescadores típicos e interesantes. En Olafsvik, la iglesia tiene una forma muy particular, que recuerda a la de los peces. Luego, en Grundarfjordur, la montaña de Kirkjufell, situada cerca de un lago y de una cascada, recuerda a una iglesia. La carretera que lleva después a Stykkisholmur pasa por un campo de lava inmenso que te dará la sensación de estar solo en el mundo. La iglesia de allí tampoco tiene una arquitectura tradicional, sino más bien futurista.

Algunas rutas

Si vas a pasar algo más de un día en la península de Snaefellsnes, puedes salir a hacer senderismo algunas horas. A continuación tienes algunas de las posibles rutas. Por supuesto, la lista está lejos de ser exhaustiva, no dudes en informarte en las oficinas de turismo de la región.

Una ruta de 3 horas por los campos de lava de Budahraun te permitirá descubrir las especies autóctonas de flores y helechos de Islandia. Supuestamente, el lugar está lleno de elfos. 

Entre Arnarstarpi y Hellnar, durante una ruta de unas 2 horas y media ida y vuelta, recorrerás la costa viendo rocas y acantilados esculpidos por la naturaleza y las olas, a veces, impresionantes. 

La región está dominada por el Snaefellsjokull, el glaciar desde donde comienza el viaje al centro de la Tierra. Si eres un senderista experimentado, podrás animarte a ascender el glaciar. Llévate un mapa, porque la ruta no siempre está señalizada. Además, hay varios caminos posibles, de distinta dificultad. Elijas el que elijas, las vistas desde la cumbre, sobre los ríos de lava y las llanuras, será magnífica.

La ruta por Kirkjufell es complicada. Te aconsejo que vayas con un guía que te lleve a los sitios donde se descubrieron aves y peces fosilizados.

Es muy fácil acceder a la península de Snaefellsnes desde Reikiavik. Puedes ir en autobús si no has alquilado coche, y allí podrás ver paisajes espléndidos típicos del país, como los campos de lava o los acantilados que surgen de las aguas. Además, entre octubre y principios de marzo, la falta de gente favorece la observación de las auroras boreales, ya que hay poca contaminación lumínica. Y, si viajas a Islandia en otra temporada, tómate tu tiempo para contemplar un amanecer o un atardecer sobre el mar, pasando la noche en la península.

Marielle Awad
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Actualizado el 21 septiembre 2015