
Los masái son los orgullosos guerreros que habitan las llanuras de Kenia. Es un pueblo mítico con creencias ancestrales. La visita a un pueblo masái se ha convertido en un imprescindible del turismo en Kenia. En el poblado, tendrás que seguir ciertas reglas para asegurarte de que la visita no se convierta en un pequeño tour a un zoo humano.
Los 400.000 masái que viven actualmente en Kenia tienen sus remotos orígenes en las orillas del río Nilo. Este grupo étnico es, sin duda, el más famoso y grandioso del continente africano. Seguramente, te cruzarás con uno de estos orgullosos guerreros durante tu viaje a Kenia, especialmente, si visitas su territorio, a lo largo del Gran Valle del Rift.
Viven, principalmente, de la ganadería y los masáis más ricos poseen enormes rebaños. Su terrorífica imagen de guerreros asesinos de leones es muy es exagerada, habida cuenta de que los masái son muy tranquilos y si alguna vez tienen que matar a un león, no lo hacen por placer, sino para demostrar su valentía. Hoy en día, la gran batalla de los masái es la preservación y el reconocimiento de sus tradiciones.
Entre los muchos mitos y leyendas que los rodean, los masái creen en el dios Enkai. Él es el creador del mundo y, según las creencias, habría donado todo el ganado del mundo al pueblo masái. En la actualidad, el número de cabezas de una manada sirve para medir la riqueza de un hombre. Las vacas se utilizan, a menudo, como moneda de cambio o para pagar una dote, por ejemplo.
La vida de un masái se divide en tres etapas: la niñez, la vida de guerrero y la condición de anciano. La mujer es muy respetada, aunque sus derechos sean muy limitados y se le imponga la ablación. Hasta la edad de 12 o 14 años, los masái son considerados todavía niños. Es entonces cuando son circuncidados y se convierten en moranes o guerreros. Tienen que dejar a sus familias por casi 10 años, durante los cuales construyen su propia casa, la manyata. Se les introducirá a diferentes ritos y deben matar a un león para demostrar su valor. Alrededor de los 18 o 20 años, los moranes están listos para una nueva fase de aprendizaje de otros 10 años, después de la cual, finalmente, se casarán.
Una visita a un pueblo masái está considerada, hoy en día, como algo imprescindible durante un circuito turístico en Kenia. Desafortunadamente, estos tours, a menudo, se parecen más a la visita a un zoológico humano.
Debes mostrarte muy respetuoso con su cultura y atento a las explicaciones que te dé el único guerrero en el pueblo que habla Inglés. No te pongas a hacer fotos con tu cámara y aprovecha la oportunidad para hacerles muchas preguntas. Les encantará ver que muestras un interés sincero. Seguramente, podrás presenciar una de sus danzas tradicionales.
Más que un simple tour organizado como parte de tu circuito turístico, es necesario que esta visita sea un cambio real, que te permita romper con las ideas convencionales para descubrir y conocer la auténtica vida cotidiana de los masái.