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Fianarantsoa y sus alrededores: senderismo por el poblado Betsileo

Escapada a Betsileo: ¡alimento para el agricultor y el caminante!

Dado que las aventuras a pie ​​fomentan la socialización, mi primera incursión en las Tierras Altas me llevó hasta las afueras de Fianarantsoa, listo para experimentar la magia de esos momentos de compartir, llenos de simplicidad y generosidad, de los que uno nunca se cansa.

Así que partí de viaje hacia el feudo de los ganaderos, para sumergirme aún más en las escenas de la vida campesina, grandes demostraciones de la actividad agrícola, que es el orgullo de sus habitantes.

Casas de ladrillo... ¿y de cualquier cosa?

Entre profundos valles y montañas, arrozales y mesetas donde se cultiva la yuca y la batata, la caminata a los pies de la montaña ofrece al excursionista ¡una variedad de paisajes increíble!

Y en este entorno rural tan fotogénico, el pintoresco pueblo de Betsileo ​​no pierde nada de su encanto. Después de las casas de madera hábilmente talladas, elegimos refugiarnos en las casas de ladrillo ocre cubiertas con un techo de paja para comprobar si conservaban mejor el frescor que nuestras residencias occidentales climatizadas...

Por otra parte, esta noche nos sentimos como la realeza, en un alojamiento auténtico y nada estandarizado. Los habitantes, organizados en asociaciones, nos acogieron en sus guaridas rurales distribuidas en dormitorios. Esa noche, la vida del pueblo nos arrulló con calidez y protección, ¡a la imagen de nuestros anfitriones!

Las polifonías campesinas

Los ecos del yunque y el martillo nos despertaban cada mañana... Los Betsileo ​​son conocidos por ser herreros cualificados y alcanzan la armonía a través de la práctica del Zafindraony y el Rija,, unos cantos polifónicos que expresan la alegría y traen el equilibrio a la comunidad.

Estructuradas y muy unidas, las comunidades Betsileo utilizan, tradicionalmente, estos cantos para resumir todo el espíritu de su cultura, anclada en la tradición y la puesta en común: es el concepto de Fihavanana. Por desgracia para nosotros, eran necesarias más de 3 noches para sumergirse realmente en este ejercicio vocal y observar los resultados ¡en nuestra casta de caminantes vazaha!

Pueblo Betsileo @flickr cc Salym Fayad

Un cebú puede esconder a otro

Agricultores, artesanos y ganaderos, los Betsileo, pueblo de excelentes trabajadores y amantes de la tierra, multiplican sus habilidades y conocimientos, que nos muestran con orgullo...

Carácter icónico de la isla y símbolo de riqueza, el cebú es esencial en el pueblo Betsileo, ​​ocupando un lugar clave en sus tradiciones. Aparte de su colaboración en los campos para las actividades agrícolas, es un modo de demostrar la hombría para los jóvenes. Así, poniendo a prueba su resistencia y demostrando su valentía, aumentan considerablemente sus posibilidades de seducir a la mujer que aman.

Menos osados que los valientes Betsileo, corrimos muy pocos riesgos esa noche, frente al cebú de nuestro plato. Como plato del día, el romazava ​​con bredes, para un duelo gastronómico ¡digno de un gran festín! Nuestros anfitriones no parecieron tenerlo en cuenta, dejándonos abandonar la tierra ocre y fértil al día siguiente, al amanecer, deslizando nuestros pies como los dahalos, los feroces ladrones de cebús.

En cuanto a la logistica...

Esta inmersión en el poblado Betsileo requiere los servicios de un guía local malgache ​​e ¡incluso de un equipo de porteadores! Es el precio a pagar para propiciar los encuentros con los pueblos locales. Saliendo de Fianarantsoa, ​​un trayecto de solo una hora nos lleva a los pies de la montaña Somaina. En total, 3 días de marcha con etapas de 5 a 7 horas, que ofrecen unos paisajes excepcionales en una bella región, atravesando pueblos remotos (Ambatovory, Ankitapa, Ijobo) ¡que garantizan una acogida inolvidable!

Servane Rig
16 contribuciones
Actualizado el 13 octubre 2015