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Madagascar, el Edén...

Una cifra que me hace estremecer, cuando pienso en Madagascar, es la tasa de endemismo de sus especies de animales y plantas combinadas, que ¡alcanza el 84%! En pocas palabras, esto significa que casi todas las especies vivas que verán tus ojos no existen más que aquí. Evidentemente, esto hace que sea un viaje único y justifica una estancia en Madagascar. ¡Abre los ojos! 

Geografía y clima

También conocida como "la isla roja" por el color de su tierra, Madagascar se compone de cinco regiones climáticas y geográficas distintas.

Las altas tierras centrales, que albergan la capital, Antananarivo, cubren, aproximadamente, tres cuartas partes de la superficie del país. La altitud media es de unos 1.500 metros, lo cual propicia un clima templado.

El norte de la isla, cuya ciudad más grande es Diego Suárez, también tiene bonitas montañas (la montaña de Ámbar, la montaña de los Franceses, etc.) y se caracteriza por un clima de tipo ecuatorial. La vegetación se compone de bosques secos y húmedos, ricos en biodiversidad.

La costa este tiene un clima tropical. Se extiende desde la costa de la Vainilla, al norte de la zona de Fuerte Delfín, en el sureste de la isla, y está cubierta de selva tropical.

La costa oeste, que se extiende desde Mahajanga, al noroeste de Morombe, hasta el suroeste, tiene un clima semiárido y la vegetación se compone de bosques secos y manglares, que se alternan con largas playas de arena y arrecifes de coral.

La parte sur de la isla, de Tulear a Fuerte Delfín, se caracteriza por un paisaje de arbusto espinoso, típico de las regiones áridas. Ésta es la zona de la isla que sufre menos precipitaciones y ¡hace mucho calor!

Paisaje del sur de Madagascar @Hoffmann Simon

Una fauna increíble

La primera imagen que me venía a la mente cuando me imaginaba Madagascar, era, por supuesto, ¡la de los famosos lémures! El más conocido es, probablemente, el lémur de cola anillada, que luce una cola estriada de anillos blancos y negros, por la que se le puede reconocer fácilmente, y se mueve saltando de lado, en una especie de danza, francamente divertida. Pero existen más de 100 especies de lémures en Madagascar y esta cifra aumenta constantemente, a medida que los científicos van descubriendo nuevas especies. Auténticos embajadores de la isla, son animales que, por desgracia, suelen ser el objetivo de la caza furtiva para el tráfico o consumo de su carne.

Otro animal característico de Madagascar es el camaleón. Escudriñando sus grandes ojos independientes, verás que se camufla cuando pases a su lado, adoptando el color y la textura del objeto sobre el que se encuentre. A menos que fueran de un tamaño significativo –algunos pueden llegar a los 60 centímetros–, yo, pesonalmente, no reparaba en ellos a primera vista... Pero no te preocupes, tu guía local está habituado y sabrá hacerlos salir sin molestarlos, ¡para tu disfrute!

Igualmente impresionantes son las ballenas jorobadas que vienen a reproducirse en las aguas tranquilas y cálidas del canal de Mozambique, entre junio y octubre. Podrás observarlas desde una pequeña embarcación en la isla de Santa María o, directamente, desde la playa, en la costa oeste de la isla.

¡Y una flora útil!

Si el embajador de Madagascar es el lémur, su emblema es el baobab. De las 8 especies de baobab que se pueden encontrar en el mundo, 7 de ellas están presentes en Madagascar y 6 son endémicas. Especie mítica, el baobab no es un árbol como los demás: sus ramas se asemejan a las raíces, por lo que la primera impresión que dan es que son plantas del revés... Su tronco es, dependiendo de la especie, liso y delgado, y puede alcanzar alturas de vértigo, o rugoso y achaparrado. Fuente de numerosos usos socio-económicos para las personas que viven cerca de ellos, también tiene un gran significado cultural, imprimido en su nombre, reniala, que en malgache significa "madre de la selva."

Una especie de árbol que, sin duda, puede ser muy útil es la ravinala o "árbol del viajero". Este árbol tiene una forma muy especial de retener el agua de lluvia en la base de sus ramas, formando una especie de depósito con el que los viajeros pueden saciar su sed durante sus marchas por la selva. Personalmente, dado el estado del agua, a menudo llena de mosquitos y otros bichejos, confié más en el uso de mi cantimplora durante mis caminatas en la selva...

Simon Hoffmann
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Actualizado el 10 octubre 2015
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