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Recorriendo las playas de Uppuveli y Nilaveli

Si estás cansado tras visitar los templos del centro de la isla, nada mejor que venir a descansar a las playas del norte de Trincomalee. Aquí no hay multitudes ni playas animadas, solo tranquilidad. Una estancia lejos del turismo de masas y en contacto con lugareños hospitalarios a la espera de visitantes.

La tranquila playa de Uppuveli

Tan solo unos kilómetros separan Uppuveli de Trincomalee; el trayecto en motocarro apenas dura unos minutos. Arrasado por el "tsunami" de 2004, el pueblo se ha ido reconstruyendo poco a poco. Un lugareño me contó cómo había escapado de la ola subiendo a las colinas del oeste de la ciudad junto a otro puñado de habitantes.

Tras haber viajado por toda Sri Lanka, sin duda te encantará la tranquilidad de esta playa en enero. Aquí, la temporada transcurre de forma diferente al resto de la isla, por lo que, cuando el sur está abarrotado de viajeros, Uppuveli aún está tranquilo y a la espera de visitantes.

Tómate tiempo para pasear por el norte de la bahía, la cual alberga una hermosa laguna habitada por pescadores locales. Barcas de madera flotando en el agua; en torno al lago, pequeñas cabañas donde se apiñan varias familias; manadas de búfalos salvajes paseando por la playa... No lo dudes y atraviesa el brazo de mar hacia la costa rocosa. Allí encontrarás un pequeño y colorido "kovil" hindú realmente encantador.

La isla de las Palomas

Nilaveli y la isla de las Palomas

Nilaveli se parece mucho a su hermana pequeña Uppuveli, pero está más desarrollada. Durante mi viaje a Sri Lanka, grandes complejos hoteleros comenzaban a crecer en algunas zonas de la playa. Pero es tan larga que pasará algún tiempo antes de que quede completamente desfigurada.

Si vienes a esta playa, no puedes perderte la excursión a la isla de las Palomas, la cual se puede ver a poca distancia de la costa. Está clasificada como parque natural, que en Sri Lanka significa una entrada un tanto cara. Pero te aseguro que la experiencia merece la pena. En el pueblo, podrás encontrar a algún pescador que acepte llevarte hasta allí por muy poco dinero.

Si decides ir por la mañana o a última hora de la tarde, seguramente estés completament a solas. Pasamos allí varias horas y, aparte de nosotros y el guarda del parque, no vimos a nadie. La isla se reduce a dos playas y una pequeña colina rocosa. El paisaje es verdaderamente increíble. Vuelve la mirada hacia el agua y observa en silencio. Al cabo de unos segundos, verás la primera aleta, luego la segunda... Toda una colonia, de hecho. Los tiburones de puntas negras, numerosos en el arrecife que bordea la isla, se acercarán a menos de un metro de la playa. Y no te preocupes: son inofensivos y solo comen plancton. Si yo aún estoy aquí para contarlo, es que no hay peligro.

Paul Engel
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Actualizado el 28 mayo 2015