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Cómo coger el transporte público en los Estados Unidos

La evolución territorial y urbana de los Estados Unidos tuvo lugar al mismo tiempo que la automovilística, por lo que los vehículos de uso personal se llevan la mejor parte de las carreteras. Pero el sistema de transporte público, aunque está menos evolucionado que en España, sigue siendo una buena solución para ir a visitar las grandes ciudades y para cubrir largas distancias. Viajarás lento, pero seguro.

En ciudades grandes es mejor que vayas en bicicleta y no en autobús

Aunque la solución ideal para cualquier trayecto es sin duda el coche. El permiso español te permitirá alquilar un coche por todas partes cuando estés de viaje por Estados Unidos, pero la gran cantidad de conductores que hay en las grandes ciudades se convierte enseguida en algo insoportable. Aun así, en algunas ciudades como Phoenix, Los Ángeles o Detroit, el sistema de transporte público es tan primitivo que tener un coche se convierte en algo indispensable. Incluso cuando no hay atascos es bastante difícil que puedas desplazarte a tu aire por donde quieras, salvo si haces autoestop. Te aconsejo que lleves siempre contigo el número de teléfono de una compañía de taxis por si te quedas parado en alguna parte sin poder moverte. Si te unes a Uber o a Lift, que funcionan muy bien en Estados Unidos y cuentan con muchos adeptos, podrás ahorrarte unos dólares y conocer a nativos.

La bicicleta es una buena solución, y algunas ciudades como San Francisco, Chicago o Nueva York proponen servicios de alquiler como los que hay en Barcelona, por ejemplo. Los carriles bici no son tan frecuentes como deberían, así que hay que tener cuidado para no tener un accidente, sobre todo en el centro, donde la densidad del tráfico hace que los conductores se pongan nerviosos y se vuelvan impacientes. Los taxis a pedales, más conocidos como "pedicabs", son un medio excelente para visitar los barrios turísticos sin cansarse. El guía pedaleará por ti mientras te hace un tour guiado y te cuenta cosas interesantes.

En las grandes ciudades, los sistemas de metro, de tranvía y autobús funcionan bastante bien. Eso sí, no podrás comparar tus experiencias en el metro neoyorquino con el de otras ciudades. Lo que, por ejemplo, para Chicago y San Francisco es un metro, se trata en realidad de un sistema ferroviario mejorado que a veces es lento, pero eficaz. El tren rápido BART de San Francisco es uno de los mejores del país y te permitirá cruzar hasta el otro lado de la bahía bajo el agua y a toda velocidad. Gracias a este podrás ir a ver Berkeley y otras ciudades grandes sin tener que soportar atascos. En Chicago y en Nueva York puedes llegar a las afueras en tren. Si te gustan las aventuras, entonces el autobús es lo tuyo. Las paradas están muy mal indicadas en casi todas las ciudades, los horarios son aleatorios y casi nunca se indican, por lo que seguramente tendrás que preguntarle al conductor dónde te tienes que bajar. Si no has comprado un pass recargable, tendrás que pagar el billete con monedas.

Viajar de una ciudad a otra y los espacios grandes

Línea California-Zephyr de la red Amtrak, Utah

Para viajar de ciudad en ciudad sin coche, tienes la opción de ir en avión, tren o autobús. El precio de los billetes de avión para viajar a ciudades grandes casi nunca suele exceder los 300 dólares y es un buen medio para visitar el país si solo quieres ver eso. Para los demás, el tren y el autobús trabajan codo con codo. La compañía ferroviaria Amtrak cubre la totalidad del país y no hay que andar con prisas. El precio de los billetes es comparable al de los billetes de avión. La ventaja es que se puede apreciar el paisaje y disfrutar de un viaje de lujo, pues los trenes son cómodos y los empleados, muy serviciales, te ayudarán a pasar un buen rato. Lo del autobús es una historia completamente diferente. Los precios son mucho más bajos, pero la calidad del viaje también es mucho más pobre. La compañía Greyhound se merece la mala reputación que tiene como peor compañía de transporte, pero en muchas ocasiones es la única solución que hay. En caso de que así sea, cuenta con que vas a llegar tarde y haz caso omiso de los empleados y de los compañeros de viaje raros que puedas tener. El asunto queda en tus manos. Para viajar entre ciudades grandes, también hay otras compañías como MegaBus o Bolt Bus, por ejemplo.

Si cuentas con ir a visitar espacios naturales o parques nacionales cuando estés de viaje por Estados Unidos, no todo está perdido aunque no tengas coche. Algunos parques, como el de Yosemite, proponen un sistema de lanzaderas que salen del mismo parque y que proceden de ciudades grandes, vía Amtrak y Greyhound. Existe incluso una compañía de autobuses china que propone viajes ida y vuelta desde el barrio de Chinatown hasta San Francisco. Pase lo que pase, comprueba siempre todas las posibilidades que hay para viajar antes de darte por vencido.

Claire Perrin
76 contribuciones
Actualizado el 28 agosto 2015
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