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Paseo a lo largo del Río Dulce

No hay ninguna carretera que una la ciudad de Río Dulce con Livingston y es naturalmente en lancha, barcos a motor, la forma en que los habitantes van allí a arreglar sus asuntos. El Río Dulce es frecuentado por numerosas barcos de vela que vienen aquí a ponerse al abrigo durante el período de los ciclones. Río Dulce, en el interior, está a una treintena de kilómetros de Livingston y por tanto bien protegido.

Subida hasta Río Dulce

Después de haber visitado Livingston y sus alrededores, no tienes otra opción que embarcar si quieres hacer un paseo a lo largo del Río Dulce. Numerosas lanchas ofrecen estas remontadas más o menos rápidas. Si estás solo, o sois poco numerosos, podrás fácilmente pedir al piloto que vaya más lento o que se detenga el tiempo suficiente para hacer algunas fotos. Créeme, el Río Dulce se remonta suavemente para disfrutar de toda esa naturaleza salvaje que nos ofrece. Puedes incluso, si así te lo dicta el corazón, parar en una de las fincas (hoteles locales) situadas a lo largo de Río Dulce para descubrir otros aspectos del río y disfrutar de la selva tropical.

Desde los primeros virajes, el paisaje cambia. Altos acantilados calizos forman un cañón. Son numerosas las aves que anidan en los alrededores. Garzas cenicientas, pelícanos, garcetas y muchas otras que quizá no verás más. Los manatíes son frecuentes en Río Dulce. La naturaleza se hace más exuberante a medida que avanzas. Es la selva tropical, con sus sonidos y sus olores. Después el río se alarga de nuevo. Te cruzarás con habitantes, en piragua, que pescan o vienen de la selva, después cabañas de madera e ¡incluso una finca! La atmósfera es mágica. El tiempo parece haberse detenido. Es hermoso, magnífico, salvaje. Este paseo a lo largo del Río Dulce dará a tus vacaciones en Guatemala un gusto particular.

Una vez que llegues a la ciudad de Río Dulce, encontrarás un ambiente urbano animado. Pasa allí una o dos jornadas y después parte de nuevo sobre el agua.

Castillo de San Felipe

El lago de Izabal

Remonta el Río Dulce hasta su fuente, es decir, ir al lago de Izabal. Este lago, el más grande de Guatemala, es navegable tanto a vela como en barco a motor. Tiene una cincuentena de kilómetros de largo por una veintena de ancho. Vete con gente que conozca el lugar, ya que de otro modo te perderás muchas cosas.

A poca distancia de Río Dulce, allí donde el río y el lago se juntan, los conquistadores españoles construyeron el castillo de San Felipe para defenderse de los piratas. Hace algunos años fue restaurado y ahora se visita. Sube a las torres, tendrás vistas de gran belleza sobre el lago. Aun más, muchas aves de todos los colores te sorprenderán con sus cantos. Ninguna duda de que, a continuación, irás a El Paraíso, la fuente de agua caliente. En realidad se trata del encuentro de dos ríos. El de la parte baja es frío y la cascada, ¡muy caliente! Baños de barro, ducha de agua caliente y fría, gruta, ¡todo un programa! Escucharás seguramente los monos aulladores y créeme, hacen un barullo del infierno. Presta atención a donde metes los pies, ¡hay serpientes en Guatemala! El paseo continuará, ciertamente, con la visita de un poblado. La gente del río es agradable. Les encantará mostrarte su escuela o su iglesia. Haz, igualmente, un salto hasta la pequeña laguna llena de nenúfares.

Cathy Trichet
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Actualizado el 17 septiembre 2015