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Un recorrido por la Pampa y la selva desde Rurrenabaque

A las puertas de la Amazonia, la localidad de Rurrenabaque y su atmósfera de fin del mundo son el punto de partida ideal para pasar unos días en la Pampa o en la selva durante vuestro viaje a Bolivia. Deberéis decidiros por una agencia antes de emprender la aventura.

Elegid vuestra agencia

El éxito de vuestra expedición dependerá esencialmente de la agencia que os acompañe durante esos días. Cuando lleguéis a Rurrenabaque, podréis elegir entre una veintena de agencias diferentes. A grosso modo, todas ofrecen los mismos programas, pero vosotros podréis adaptarlos en función de vuestros gustos y expectativas. En cualquier caso, es muy importante que visitéis varias agencias y hagáis la comparativa. Prestad atención también a los precios y a los programas previstos; aprovechad las primeras visitas para evaluar la seriedad y profesionalidad de vuestros interlocutores. Lo ideal por lo demás es consultar a los turistas que os podáis cruzar en la calle. Quizás algunos de ellos estén de vuelta de su excursión. Preguntadles si están satisfechos. Lo que os puedan decir o aconsejar será vuestra mejor fuente de información. Por lo general, es mejor que no aceptéis ninguna oferta de nadie que se os acerque por la calle. Acudid directamente a las agencias que cuentan con oficinas, y recelad siempre de cualquier tarifa que parezca demasiado atractiva.

En la Pampa

Todo empieza con tres horas en canoa para subir hasta el campamento por el río. Os dará la sensación de que estáis yendo de safari. Podréis ver continuamente animales en el agua y en las orillas del río. Un montón de cocodrilos y caimanes negros que se acercan a la gente, peces saltando, tortugas tomando el sol en fila india, enormes carpinchos (que son como una mezcla entre un conejillo de Indias y un hipopótamo), infinidad de aves, monos, delfines rosados... y con un pocoalgo de suerte, la temible anaconda . La noche después de ir a admirar la espléndida puesta de sol de la pampa os deslizaréis sobre las aguas del río en la oscuridad. Si llevais una linterna en vuestra frente podréis ver brillar docenas de pares de ojos. Son cocodrilos. Al día siguiente, bajo un sol de justicia, caminaréis hasta el lago de anacondas y cobras para intentar encontrar uno de estos ejemplares. Para poner el broche a vuestra estancia en la Pampa, el guía os llevará a pescar pirañas. Al mediodía podréis degustar las que hayáis pescado.

Vista de la selva

En la selva

Para sumergiros en la selva, embarcaréis directamente en el pequeño puerto de Rurrenabaque; navegaréis río arriba durante tres horas, bastante como para llegar lejos dentro del parque Madidi. Desembarcaréis allí, sobre una especie de playa de arena gris, y montaréis por vuestra propia cuenta el campamento para los próximos días. Probablemente hará falta que despejéis la zona de maleza y cortéis bambús a machetazos; para estar listos necesitaréis hacer cuerdas con lianas, poner lonas en el suelo y colchones, y finalmente colocar unas mosquiteras. Os veréis sumergidos en un mundo que os será, a buen seguro, totalmente desconocido. Aquí deberéis aprender todo, casi como un recién nacido. Aquí todo, independientemente del qué, puede llegar a ser bastante peligroso, y aun la planta más insignificante puede ser mortal. En los días siguientes aprenderéis a reconocer árboles y sabréis qué cortezas sirven para repeler mosquitos; comeréis termitas, veréis los mejores insectos, enormes arañas u hormigas diminutas capaces de provocar fiebres insoportables, y también veréis un puma o un jaguar... y muchos más, ya que vuestra estancia en la selva será una experiencia única.

David Debrincat
684 contribuciones
Actualizado el 30 septiembre 2015
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