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La Agencia de
Ricardo Especialista en viajes auténticos y aventura por Cuba

214 comentarios
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  • Deporte y aventura
Nacido en Cuba, quisiera mostrarte el lado más cultural de mi país.
Miembro Evaneos: desde hace 4 años
Expertos durante: 7 años
Ubicación en: La Habana, Cuba

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Paisajes de Cuba

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Paisajes de Cuba
 Cuba es vida, luz, colores, cultura, historia, paisajes y mi gente... ¡Simplemente una maravilla! 
Ricardo
Camino a la playa de Cuba
Amanecer entre montañas
Coche en malecón con bandera española al fondo
Los flechazos
  • Ven al confort y conoce las playas paradisiacas en Cuba
  • El paisaje increíble al sol naciente de Viñales
  • Vida y colores desde el malecón

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  • Laura
    Laura
    30 de diciembre de 2019
    Las más:
    Una experiencia increíble detrás de otra: la gente, los paisajes, la música, la comida, la bebida, los bailes y por supuesto todo el equipo de la agencia cuidando a cada momento de que todo fuera inolvidable.
    Las menos:
    No haberme podido quedar más.
    Comentarios:
    Mi aventura comenzó en septiembre cuando me puse en contacto con Ricardo para organizar este viaje. Desde el primer momento, él se ocupó de todo. Quería hacer un viaje especial, sola, para descubrir C...Mi aventura comenzó en septiembre cuando me puse en contacto con Ricardo para organizar este viaje. Desde el primer momento, él se ocupó de todo. Quería hacer un viaje especial, sola, para descubrir CUBA y su gente, pero a la vez eso me daba algo de miedo. Él se encargó de tranquilizarme, animarme, ilusionarme y poco a poco ir descubriéndome lo que me iba a encontrar cuando llegase allí. Los trámites fueron muy sencillos y enseguida cerré el viaje según las preferencias que le había ido contando por whatsapp. GRACIAS. A mi llegada me recogieron en el aeropuerto, puntuales y sin ningún tipo de problema. Me dejaron en un taxi directo a la primera casa donde me quedaba: *****. Allí conocí a Yaritsa y a Charo. Dos personas encantadoras e increíbles (aunque estas palabras se van a ir repitiendo constantemente a lo largo de mi viaje). Descansé a pesar de la diferencia horaria y a la mañana siguiente me 'despertaron' con un desayuno que aún echo de menos. Fruta, jugo, café con leche, huevos, pan... Y una familia española (Eva, Daniel y Mar) con la que iba a pasar el día para recorrer junto con el guía David, la ciudad de la Habana. La familia española puedo decir a día de hoy, que la considero ya familia mía también y David el mejor guía que me podía encontrar para descubrir la ciudad. Tranquilo, educado, alegre, inspirador... nos fue enseñando los rincones de la Habana, contándonos su historia e historietas... Nunca se me olvidará ese paseo en auto por el malecón, sol y viento compaginándose a la perfección. Al mediodía comimos con Ricardo en un Paladar exquisito y continuamos la visita hasta el anochecer. Al día siguiente seguí disfrutando de la Habana esta vez por mi misma. David, Eva, Daniel y Mar partieron para Viñales, pero nos volveríamos a ver. Día bajo la lluvia, pero igual de mágico que todos. Chubasquero en mano, la alegría de los cubanos vencieron la lluvia :). Ese día me recogí pronto porque mi autobús hacia los cayos salía a las 5:00 pm... A esa hora tenía a otro guía en el hostal, esperándome para acompañarme hasta el autobús, que salió directo a la playa. Cayo las Brujas creo que fué la elección correcta. Tenía casi la playa para mi sola, no era el típico resort con todo incluido, sino un conjunto de cabañitas de madera que daban al mar y desde las que podías escuchar las olas mientras dormías. Paz y tranquilidad en estado puro. El personal muy amable. A pesar de que el tiempo no acompañó pude disfrutar de paseos por sus arenas finas y blancas y de baños en aguas turquesas. Tres días más tarde, tenía un taxi en la puerta para trasladarme a Santa Clara. Como siempre, puntuales y amables en cantidades iguales. Santa Clara, ciudad del Ché. Universitaria y especial, pasé poco tiempo, una sola noche, en la que pude conocer a la familia de Diego (Hostal ******). Me quedé a dormir en casa de su primo 'Hostal Santa Teresa', pero comí y cené con Diego, su familia y un matrimonio belga encantador. La comida fue totalmente improvisada porque había llegado tarde y no sabía donde podía ir, así que la mujer de Diego me cocinó en ese momento para que no muriese de hambre y me envolvió unos chicharritos para el camino. No tengo palabras de agradecimiento para este matrimonio. Todas las familias me trataron como una hija o hermana más y se llevaron un trocito de mi corazón, pero ésta, en concreto me transmitió más ternura si cabe. Ojalá pueda volver a verles alguna vez. Por el momento, me regalaron una moneda del Ché como recuerdo que siempre llevaré conmigo. A la mañana siguiente taxi (puntuales como siempre) de nuevo hacia Cienfuegos. El taxista, es de esas personas que rebosa bondad por todas partes. Me invitó a un guarapo recién hecho en un puestecillo en mitad de la carretera donde me enseñaron la máquina que usan para hacerlo y me regaló un billete del Ché que me firmó para que siempre me pueda acordar de él también. Llegué a Cienfuegos por la mañana donde me estaba esperando de nuevo David, Eva, Daniel y Mar. Habían sido unos días fantásticos, pero me alegró mucho verles de nuevo. Me aceptaron en su ruta (puesto que yo no tenía contratado guía) y estuvimos todo el día, incluida una cena con una de las ropaviejas más ricas que había probado, en casa *****. Yo me quedaba en la casa de al lado, con un matrimonio encantador igualmente del que me despedí a la mañana siguiente. Nos tocaba irnos a Trinidad, pero primero hacíamos parada en el NIcho. David, con toda la paciencia del mundo, nos iba parando en cualquier sitio en el que pedíamos: en mitad de la carretera para sacar una foto, en mitad de un pueblo para ver un mercadillo de cosas de segunda mano y en mitad de la nada si nos hubiera hecho ilusión. Así llegamos al Nicho. Espectacular. Una caminata atravesando la naturaleza, que terminaba en una charca paradisíaca donde con mucho valor, sobre todo David, nos bañamos a pesar del frío del agua. Mereció totalmente la pena. En trinidad, según llegué y dejé mis maletas en 'los jardines del sol' con Irina, me encontré con nuevo guía, Fernando. Él se encargó en su tiempo libre de enseñarme los paisajes más bonitos de Trinidad, el valle de los ingenios, el atardecer en la playa de Ancon y la famosa Canchánchara y su receta. Ese encuentro fue una de las sorpresas más enriquecedoras de todo el viaje, llevaba un trocito de la historia cubana a mi lado, y yo no podía estar más agradecida. Cenamos todos juntos en Nochebuena, la familia de Irina, Fernando y unos cuantos franceses, todos juntos, como si en realidad no nos separasen miles de kilómetros de nuestras familias. La cocina del marido de Irina es de estrella Michelín, sólo por el mimo con el que trata los platos, recuerda a los mejores chefs europeos. Una vez terminamos, salimos hacia la plaza de la música. Allí nos encontramos todos, nos sentamos en las escaleras con un cubalibre y disfrutamos de la música y los bailes entre los que se mezclaban cubanos y 'guiris' de todas partes. Todos sonreían... parece un tópico, pero disfrutar de la vida a veces es mucho más fácil de lo que pensamos. El día siguiente aprovechamos para descubrir Trinidad. Sus callejuelas empedradas, sus atardeceres de escándalo, la música sonando por cualquier rincón de la ciudad... magia. Tuvimos la oportunidad de conocer al alfarero de Santander, un artesano de uno de los barrios más humilde de Trinidad. Más Magia. Esa noche era la última junto con mi 'nueva familia española' y con David. Fue una noche increíble, con risas, anécdotas, y deseos de volvernos a ver, en algún momento y en cualquier lugar. En mi último día en Trinidad, tenía excursión a Topes de Collantes (pico de Caburní). Allí junto con un grupo de holandeses, alemanes, franceses, un estadounidense y Daniel, el guía, tomamos el MEJOR café del mundo. Sólo y sin azúcar, un PLACER que tenía que ser hasta pecado. Después de eso nos esperaban 3.5Km de subidas y bajadas que finalizaban en una cascada preciosa y una comida con vistas a las montañas de Escambray. Qué día tan bonito. A mi vuelta, cené en familia de nuevo, esta vez con la de Irina. Su padre me estuvo contando lo que había estudiado y cómo había estado 6 meses trabajando en su proyecto fin de carrera....yo no podía parar de escucharle. También me lo llevo a él en el corazón. Por la mañana montada de nuevo en un un autobús en el que me dormí. durante horas, regresé a la Habana. Qué preciosidad de ciudad, nunca me cansaré de decirlo. Dejé las maletas en el Hostal que me acogió mi primer día en Cuba y me fui a ver el atardecer desde el Malecón. Mi único deseo era guardar esos momentos en la memoria y no olvidarme nunca del olor de sol poniéndose entre los edificios de la Habana. Noche increíble (una sola, pero fue feliz). Mi último día lo dediqué a dejarme llevar por la ciudad, sin más, disfrutando de ella. Horas y horas caminando y no me cansaba. Esta ciudad tiene algo especial. La universidad es monumental, la plaza de la revolución, más revolucionaria que nunca, el capitolio, el paseo por le malecón de nuevo, la música, la gente... Las horas que me quedaban las pasé con Aitana, la hija de Charo, contándole cosas de cómo vivía yo en España. Sus ojos inocentes me enamoraban cada vez que se iluminaban cuando le enseñaba una foto de alguna cosa que aquí consideramos una 'tontería. Me llevaba una amiga más. Cogí mi maleta, respiré hondo y me monté en mi último taxi al aeropuerto. El chófer no fue la excepción de todo lo que había vivido durante los 13 días que había pasado allí. Ya sentada en el avión, se me escapó una lágrima. Era de pena por irme, de alegría por poder haber descubierto esa tierra increíble, y de esperanza por poder volver. Con todo lo que he escrito hasta ahora, no creo que queden dudas de mi opinión sobre Cuba ni sobre la agencia. No se me ocurría mejor forma de agradecer todo lo que han hecho por mi, que escribir cada momento vivido desde que aterricé en la Habana allá por el 16 de diciembre de 2019. Sin embargo, hay un agradecimiento especial que me gustaría dejar antes de terminar con esta 'breve' descripción de mi viaje: Gracias a Morales, guía que a pesar de no haber estado físicamente a mi lado, cuidó de mi en todo momento, pendiente sin que yo me diera cuenta de que todo iba sucediendo como debía. Las personas que valen tanto, al final consiguen todo lo que quieren. Me faltan mil momentos, mil personas, mil paisajes, mil palabras para que se pudiera entender mejor lo que he vivido en este MARAVILLOSO país, pero eso lo dejo para que quien lea esto, lo descubra por sí mismo. Llegué sola a Cuba, y no me he podido sentir más acompañada. Gracias de nuevo a todos los que habéis hecho posible esta experiencia única. Besos desde España.Ver más
    Respuesta de Evaneos
    ¡Muchas gracias por compartir tu experiencia de viaje!

  • Lekar
    Lekar
    20 de diciembre de 2019
    Las más:
    El circuito, ha sido perfecto
    Comentarios:
    Todo ha estado perfecto,
    Respuesta de Evaneos
    ¡Hola Lekar! Nos alegra que hayas disfrutado del viaje y hayas tenido una bonita experiencia. Esperamos verte pronto nuevamente, Un saludo.