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En las orillas del Amazonas: Leticia y sus alrededores

Para llegar hasta Leticia, la ciudad más meridional del país, en la frontera con Brasil y Perú, hace falta tomar el avión, ya que es imposible ir en autobús por la presencia de fuerzas armadas en la zona y la ausencia de una red de carreteras. La pequeña ciudad de Leticia invita a dedicarle tiempo y a escuchar la naturaleza. A pesar del calor húmedo y de las hordas de mosquitos que salen al caer la noche, la pequeña ciudad amazónica es un lugar apartado del tiempo en el que la fauna y la flora se imponen ante la civilización.

Primeras impresiones de Leticia

Cuando llegas en avión ya da la impresión de que aterrizas en pleno océano de selva tropical: una pequeña pista de aterrizaje construida en medio de una abundante selva y dotada de una gran gama de verdes. Nada más llegar al aeropuerto, equipado con ventiladores poco eficaces, podrás tomar una colorida moto-taxi hacia el centro o ir a pie (se puede ir a casi todas partes andando) evitando los inmensos charcos de agua.

Situado a orillas del río Amazonas, el encantador pueblo de Leticia es un buen primer plato para explorar la selva amazónica, la fauna, la flora y los habitantes (aislados del resto del país). Aquí florecen los mitos del Amazonas, esos feroces guerreros que viven en sociedades matriarcales. No obstante, en el museo del hombre amazónico te desmontarán los mitos rápidamente.

Antes de que se despierte la ciudad, la naturaleza se hace escuchar levantando la voz y ofrece un concierto de cantos de aves exóticas y ruidos de mamíferos que me alegra y sorprende gratamente. Entre chaparrones, o más bien diluvios, merece la pena disfrutar de los loros del Parque Santander o deambular por los mercados artesanales y de frutas y verduras de la ciudad. A orillas del río, entre el tráfico de lanchas, los pescadores se pelean por las mejores capturas, entre las que destaca el Pirarucu, un delicioso pescado de agua dulce. Además, la ciudad es un lugar de fiesta muy conocido entre los brasileños, que vienen a pasar la tarde en piragua antes de volver a la ciudad hermana de Tabatinga.

Lanchas en las orillas del Amazonas en Leticia

Travesía por el Amazonas

Para hacer una travesía por el Amazonas, lo mejor es ir hasta Iquitos en Perú: tres días de travesía al ritmo del mítico río. No olvides pasar por la oficina de inmigración de la isla de Santa Rosa, donde debes sellar el visado y desde donde salen los ferrys diarios hasta el país vecino. Antes de subir a bordo, compra una hamaca en uno de los mercados de Leticia y cuélgala entre los demás pasajeros en el dormitorio flotante que sale una vez se completan las dos plantas. Te recomiendo que compres provisiones antes de partir, porque aunque el precio del billete incluye tres comidas al día servidas en la propia hamaca, ¡no incluye bebida!

Excursiones por la selva amazónica

Después de Iquitos, una de mis mejores experiencias fue acampar en la selva amazónica, donde ningún hombre había puesto los pies aún. Para ello hace falta tiempo y dinero, porque lo mejor es alejarse todo lo posible de la ciudad (calcula unos 4-5 días como mínimo) y es absolutamente indispensable contratar un guía para no perderse y para entender la fauna amazónica. A pesar del ejército de mosquitos que no duermen, esa estancia en plena flora amazónica exuberante ofrece paisajes inolvidables: ve a observar al amanecer a los monos aulladores, crúzate con ranas del tamaño de un conejo pequeño, nada con delfines rosas, caza el caimán de noche, atraviesa túneles vegetales en piragua, ve en plena noche gracias a los miles de luciérnagas fosforescentes... La selva amazónica tiene reservadas un millón de aventuras y descubrimientos para los aventureros.

Melanie Denef
10 contribuciones
Actualizado el 18 marzo 2016