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Conocer las islas de la costa central de Túnez

Un viaje por Túnez es para desconectar. Visitar las islas de la costa central (Querquenes y Yerba) es una buena forma de hacerlo. Un viaje al margen de los típicos itinerarios turísticos para visitar esta región, aún por descubrir. ¡Vamos!

Un destino insólito

Si te gusta descubrir lugares insólitos, las islas de la costa central serán uno de tus destinos principales. En los Querquenes, destaca Borj el Hissar (isla de Chergui). Esta antigua fortaleza del siglo XVI construida en la costa parece el decorado de una película de aventuras de Hollywood, con sus mosaicos escondidos bajo la arena y sus ruinas que parecen estar atrapadas por el mar.

En Yerba, la arquitectura es de lo más insólito. La isla está llena de fortines desperdigados aquí y allá, testimonio de los ibadíes, los musulmanes que defendieron ferozmente su autonomía. Las mezquitas de la isla ilustran este hecho, con sus imponentes edificios cuadrados apoyados en sólidos contrafuertes, como la mezquita de El-May, construida en mitad de una plaza adoquinada protegida por una muralla. Allí, las viviendas tradicionales, todas ellas fortificadas, se llaman menzeles y se caracterizan por su muralla defensiva, su enorme patio rectangular con entrada única, y sus torres cuadradas en cada esquina de la casa.

Si te apasiona la historia te gustarán las islas de la costa central, tanto por las mezquitas subterráneas de Yerba, entre ellas la mezquita de Louta, con sus cúpulas blancas del siglo XII; la sinagoga El Ghriba del siglo VI, importante lugar de peregrinaje del norte de África; los restos romanos de la costa del sureste de Yerba (el Fort de Borj El Kastil y la ciudad antigua de Meninx); y, en los Querquenes, la calzada romana que une las islas principales de Gharbi y Chergui.

Si lo que prefieres son las historias de piratas ve a Borj Ghazi Mustapha (Yerba). Este fuerte, construido en el siglo XII, tiene una historia de lo más aterradora: después de que el corsario Dragut conquistase el fuerte, en el siglo XVI los piratas masacraron a toda la tropa española y apilaron sus cráneos en la costa como señal de advertencia. Esta siniestra Torre de los cráneos siguió allí hasta el siglo XIX. Hoy en día, solo queda el recuerdo lejano de esta historia. El fuerte transmite cierta calma, envuelto por el suave murmullo de las olas del Mediterráneo.

Querquenes

Calma y despreocupación

Las islas de la costa central son sinónimo de descanso, combinado con largos paseos por la orilla.

Es todo como de postal: arena blanca, palmeras, aguas turquesas... En los Querquenes, las playas de Sidi Fredj y Sidi Fankhal son las más concurridas. En Yerba, la larga playa dorada de Sidi Mahres es famosa en todo Túnez.

Los más aventureros preferirán las playita de arena fina de la isla de Gharbi (Querquenes) o la de Ras Taguermes por su enorme bahía.

Si te gustan las excursiones, disfrutarás haciéndolas por mar: navegar bordeando las islas, ir hasta Sfax desde Gharbi o visitar el golfo de Gabés y el de Bou Graba desde Yerba. Incluso podrás observar las técnicas ancestrales de los pescadores en sus loud (barcas de fondo plano con una o dos velas) o sus felucas (veleros) buscando pulpos, doradas y crustáceos en una atmósfera de pueblo de pescadores griego con casas blancas encaladas, pero con zocos y fondacos orientales.

Te aconsejo dedicarle 5 días de tu viaje a esta región de Túnez, en primavera o en otoño.

Latéfa Faïz
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Actualizado el 18 abril 2016