El viaje, si bien estuvo muy bien, tuvo alguna cosilla que no me gustó, de ahí que no pueda darle la máxima puntuación:
Cosas que me encantaron: Igli, mi guía me hizo conocer Albania y algunas de sus joyas Kruja y Berat sobre todo, me animó a probar comida albanesa cosa que fue un absoluto acierto. La gente, en general, es encantadora y aunque se trate de un país relativamente pobre la hospitalidad emociona.
Las cosas que no: los traslados al aeropuerto fueron bastante incómodos, el conductor apenas hablaba inglés y le costaba responder a mis preguntas. Hubo una recepcionista en el hotel que prácticamente me trató como si fuera imbécil.
Quitando los detalles del párrafo anterior todo muy bien.