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Ríndete ante la seductora Río de Janeiro

Río de Janeiro es, sin duda alguna, el icono de Brasil, un destino absolutamente imprescindible durante un viaje al país de la samba. En la cidade maravilhosa (ciudad maravillosa), como se conoce a la ciudad carioca, abundan las cosas por hacer. El riesgo más difícil es establecer el programa...

Un poco de playa

Vamos a ello, para empezar a calentar, empecemos por el clásico de los clásicos: un paseo por las playas de Copacabana y de Ipanema. Equipado con tu sombrero y tu crema solar, ya estás listo para afrontar algunos kilómetros de marcha bajo un sol de justicia. Atraído por el océano, a algunos metros, y la vida de los cariocas a orillas del mar: escenas de vida únicas. Tras este paseo, amenizado con descansos para tomar un zumo de fruta en los quioscos que se encuentran a lo largo de la acera, es hora de un pequeño baño en el mar. 

Después, dirección al interior de la ciudad para encontrar algo de frescor en el imponente Jardín Botánico. Un magnífico paseo entre especies raras y exóticas, una larga avenida de palmeras centenarias y un bellísimo orquideario. Suficiente para alegrar a los amantes de las plantas. Primero un pequeño vistazo al famoso Corcovado. 

Monumentos de postal

Ya es hora de dirigirse al barrio Cosmo Velho para tomar el pequeño tren que lleva a la cima del Corcovado. La pausa para tomar un foto delante del memorable Cristo es inevitable, pero también de la vista hacia la Lagoa e Ipanema. No hay que decir que si el tiempo está nublado, lo mejor es posponer esta expedición para otro día. Lo mismo ocurre para la ascensión del Pan de Azúcar en funicular. Si puedes ir al final de la tarde y asistir a la puesta del sol, será todavía más mágico. Si no tienes vértigo, y cuentas con un presupuesto adecuado, es el momento de darte un capricho y pagarte un vuelo helicóptero sobre la ciudad.

La escalera de Selaron conecta Lapa con Santa Teresa

Perderse en las callejuelas de los barrios históricos

Pero el placer de Río de Janeiro también es observar la vida local y deambular por el centro histórico que cuenta con bellas casas de estilo colonial e iglesias barrocas. También es imprescindible visitar el monasterio São Bento, así como la Catedral Metropolitana. Para una pausa dulce, te recomiendo la confeitaria Colombo, la más tradicional de Río, para devorar algunos pasteles en un magnífico marco Art Déco.

Le barrio de Santa Teresa, a cuya parte alta podrás acceder con un pequeño tranvía, el bonde, también es uno de los más encantadores. Pasear (atención se sube y se bajan muchas cuestas) por sus callejuelas, descubriendo las tiendas de los artesanos locales. También es una buena zona para salir por la noche para tomar una copa o cenar, algunos restaurantes cuentan con vistas a la ciudad que te dejarán sin aliento. Para iniciarte en los pasos de samba, dirígete al barrio de Lapa, donde se encuentran la mayoría de los bares de samba donde la cerveza bien fría corre a raudales.

Fiestas imprescindibles

Dos momentos extraordinarios para disfrutar de la ciudad si no tienes miedo de la multitud de turistas y de los precios elevados: con ocasión de Año Nuevo, la tradición pretende que todo el mundo se vista de blanco y se encuentre en al playa de Copacabana para los fuegos artificiales; y, evidentemente, el Carnaval, organizado en febrero o en marzo en función del año. Entonces la euforia es total.

Difícil prever menos de 5 días para tener tiempo suficiente para apreciar los encantos de Río de Janeiro. Pequeño consejo: si tienes la ocasión de aterrizar o despegar desde el céntrico aeropuerto Santos Dumont, no dejes de hacerlo. Te esperan unas increíbles vistas de la ciudad y del Pan de Azúcar... Uno de los acercamientos a la ciudad más bellos del mundo.

Amélie Perraud-Boulard
63 contribuciones
Actualizado el 16 octubre 2015
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