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Las salinas de Pedra Lume, ¿paisajes lunares?

El nombre de la isla anuncia el color: Sal debe su nombre a la gran cantidad de sal que allí se encuentra. Al llegar a la isla de Santa Maria, Palmeira o directamente de Pedra Lume en barco, podrás elegir entre muchos sitios y actividades. No dejes de ir a Pedra Lume, un lugar que vale la pena conocer.

Un paisaje árido diseñado por el hombre

Pedra Lume es una modesta localidad ubicada en la costa oriental de la isla de Sal, a menos de 10 kilómetros al este de Espargos. Si llegas a Sal en avión, tendrás unas vistas espectaculares: a unos metros del océano, el cráter de un antiguo volcán está ocupado por una cuadrícula con cuadros blancos, un aspecto muy poco real. Desde Espargos o Santa María en coche, se atraviesa un paisaje árido con tonos ocres, hasta llegar al pueblo de Pedra Lume.

La pequeña iglesia de Pedra Lume

Para visitar la salina hay que pasar por un túnel excavado en la roca: así se accede al cráter, situado por debajo del nivel del mar. En el interior del cono volcánico se han diseñado salinas aprovechando un antiguo lago del cráter, así como las aguas oceánicas que han llegado por el subsuelo. Toma tiempo suficiente para contemplar este inusual paisaje: ¿no te parece un paisaje lunar?

La sal como riqueza

Como todas las salinas, las de Pedra Lume presentan colores impresionantes, que varían del rosa al malva, del naranja a todos los tonos del azul… En la actualidad se contentan con satisfacer las necesidades de sal en Cabo Verde. Si bien han conocido una historia muy próspera. De hecho fueron descubiertas en 1793, se acondicionaron a comienzos del siglo XIX (se perforó un túnel, se construyó un puerto, después unas vías férreas), por un tiempo hicieron de la sal una de las principales riquezas de Cabo Verde, que se exportaba a Portugal así como por África.

Una compañía francesa, Salins du Cap-Vert, la compró en 1919 y desarrolló su producción. Pero eso ya se trata de una historia lejana, porque desde hace tiempo las salinas a penas son explotadas.

Te sentirás ligero, ligero...

O más concretamente, la producción de sal ha disminuido considerablemente, mientras que la explotación turística del sitio está en pleno desarrollo. Privatizada recientemente, se puede visitar y bañarse en las aguas salinas, una experiencia muy divertida. La concentración de sal es tan grande que te quedarás flotando en la superficie sin ningún esfuerzo. Si bien el agua salada tiene ciertas virtudes (especialmente contra el reumatismo, o eso parece), también tiene algunos inconvenientes: ponte algún calzado para no cortarte, y evita bañarte si tienes alguna pequeña herida o la piel sensible.

Marie TSOUNGUI
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Actualizado el 10 noviembre 2015
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