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Pueblos auténticos del valle de Omo

El valle de Omo está situado al sur de Etiopía y de su capital, Addis-Abeba. Su nombre procede del río Omo, con una longitud de 760 km, y que cruza la meseta etíope. El valle de Omo es famoso por sus hallazgos paleontológicos donde se han descubierto huesos atribuidos al Paranthropus aethiopicus. El valle bajo de Omo, alrededor del lago Turkana al que fluye, es un lugar prehistórico declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1980.

Los diferentes pueblos de la región

Además de los hallazgos paleontológicos, el valle de Omo es sobre todo conocido por las tribus de agricultores y pastores seminómadas que lo habitan: los Hamer, los Mursi, los Turkana, los Karo, los Surma, los Bume, los Galeba, los Dassanetch, los Bodi, los Nyangatom, etc. Estos pueblos perpetúan las ancestrales tradiciones de una región semiárida, donde las condiciones de vida son muy difíciles. Las modificaciones corporales (así como la pintura corporal, escarificaciones y cofias vegetales) son prácticas comunes en estas tribus. Muchos fotógrafos han hecho de ellos su objeto de trabajo.

La población hamer es sobre todo un pueblo de ganaderos, los animales ocupan por lo tanto un papel importante en su cultura. Son seminómadas: siguen una ruta marcada por sus antepasados, señalada por hitos elevados. Cuando su estancia se alarga y el tiempo lo permite, se dedican a la agricultura, en especial al cultivo de sorgo. Los hamer le dan una importancia especial a la estética, y tanto hombres como mujeres dedican gran parte de su tiempo a adornarse. Las mujeres cubren sus cabellos con delicados cierres que untan con una mezcla de manteca y ocre roja.

El pueblo mursi es también un pueblo seminómada de ganaderos. Es muy famoso por sus ornamentos colocados en labios y orejas que llevan las mujeres: los famosos "platos". Pero los hombres se hacen horadar igualmente las orejas y colocan trozos circulares de madera, además se realizan múltiples escarificaciones. Las mujeres portan numerosos collares y pulseras, y se pintan los senos. En el caso de los surmas, la práctica de la pintura corporal y los platos labiales también está muy extendida.

El pueblo turkana (que también encontramos en el noroeste de Kenia) es un pueblo seminómada con una cultura esencialmente ganadera. Pero a diferencia de los hamer y mursi, las vacas no son la principal parte de su ganado: poseen cabras, asnos, camellos así como ovejas. Los animales son utilizados tanto por su leche y carne como para utilizarlos como moneda de cambio. El tamaño de la manada también depende de la cantidad de esposas en esta sociedad polígama. Los turkanas también son conocidos por sus cestos elaborados con mimbre, paja y fibras muy resistentes.

Más cerca de los pueblos del valle

Se puede visitar un pueblo hamer o mursi, e incluso quedarse a dormir. También puedes asistir a ceremonias como "el salto del cebú", un rito iniciático para los jóvenes hamer. Sólo tienes que hacerte con un guía y encontrar un vehículo para llegar a estos pueblos remotos. Sin embargo, ten encuenta que el turismo ha alterado mucho las cosas en los pueblos del valle de Omo. Todo se paga: la visita al pueblo, fotografías, ceremonias, muchas de las cuales se realizan únicamente para los visitantes extranjeros.

Loleh Rustenholz
28 contribuciones
Actualizado el 4 mayo 2016