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En el corazón de Europa: historia de Eslovaquia

A lo largo de los siglos, muchos pueblos diferentes se han disputado el actual territorio eslovaco. Eslovaquia ha tardado tiempo en afirmarse como país y eso solo fue posible a partir de la caída del comunismo.

Un territorio muy visitado

Al principio estaban los celtas. ¡Pero solo al principio, que luego han pasado por aquí muchísimos pueblos! Los eslavos les tomaron el relevo, fundando el imperio medieval de Gran Moravia. Bizancio envió a dos hermanos, Cirilo y Metodio, al imperio para que predicaran la palabra de Dios y cristianizaran a los eslavos. De paso, ponen por escrito su lengua oral y Cirilo le otorga su nombre a la escritura cirílica (que ya no se utiliza en la actualidad).

Más tarde, a partir del año 900 aproximadamente, los húngaros (en aquella época conocidos como magiares) pensaron que estaría bien ampliar un pocos sus dominios y conquistar territorio eslovaco, invasión que el imperio de Gran Moravia no supo evitar.

Resultado: en 1018, el país estaba sometido a Hungría. ¡Y ahí empezó una ocupación que duró nueve siglos!

Esto tuvo dos efectos que aún son visibles en la actualidad: por ejemplo, Bratislava se convirtió en capital del país porque la de los húngaros, Buda (sin Pest) fue tomada por los otomanos en 1526. La aristocracia magiar trasladó toda su corte a Pozony (nombre húngaro de Bratislava, que los alemanes denominan Pressburg y los eslovacos Presporok). Y la ciudad se convirtió en una capital cultural, abierta a otro tipo de influencias procedentes de Europa, bajo el mando de la emperatriz María Teresa de Austria y José II (de 1740 a 1790).

En un momento dado, entre finales del siglos XVIII y principios del XIX, los eslovacos empiezan a hartarse y se producen movimientos anti-húngaros y en contra de los Habsburgo.

Fiesta y traje tradicional eslovaco

Las consecuencias de las Guerras Mundiales

Los eslovacos acercan posiciones con los checos, que estaban bajo control de los Austrias. Poco a poco, se va conformando una entidad checoslovaca y la derrota del Imperio autrohúngaro como resultado de la Gran Guerra provoca el nacimiento de Checoslovaquia en 1918. No obstante, existe tensión entre las diversas etnias (existen muchas etnias aparte de la eslovaca: húngaros, checos, alemanes, polacos...), una política centralizadora de los checos (que supone un desarrollo económico desigual), un sentimiento de cólera que va en aumento...

Esta situación le convendrá a Hitler unos años después: se aprovecha de todo ello para concederle a los eslovacos el derecho a la autodeterminación en 1939. Como ese derecho es algo que los eslovacos esperaban desde hacía varios siglos, se desmantela Checoslovaquia, el Tercer Reich absorbe Chequia y se proclama la República Eslovaca. ¡Magia! Este Estado marioneta y fascista estaba presidido por el sacerdote Jozef Tiso (juzgado como criminal de guerra y ejecutado en 1947), y Eslovaquia se convierte en aliado de Alemania.

No cabe duda de que no todo el mundo estaba de acuerdo con esa alianza, por lo que se formaron grupos de resistencia. Se reprimen las insurrecciones de agosto de 1944, aunque esto no impide que el año siguiente las tropas soviéticas liberaran al país y que el Estado vuelva a denominarse Checoslovaquia. Como consecuencia natural, se une a la Unión Soviética, al que ve como un aliado natural en comparación con las naciones capitalistas (el capitalismo no era muy popular en aquellos tiempos: se considera que lo único que aporta son guerras y crisis). La ideología soviética, "defensora de las Naciones", conquista a estos pueblos, dominados en numerosas ocasiones por potencias exteriores.

Así, después de 3 años de democracia una vez acabada la guerra, los comunistas alcanzan oficialmente el poder en 1948.

Comunismo y socialismo

Sin embargo el pueblo se desilusiona rápidamente: el desarrollo económico se frena porque las relaciones con los Estados occidentales están mal vistas desde Moscú la roja. Comienza una dura represión y los años 50 son una década oscura: se multiplican las ejecuciones, los juicios y los viajes sin retorno a los campos de trabajo. Pero todo esto se hace en la sombra, por lo que la población "normal" sigue creyendo en los comunistas y, por tanto, es optimista.

Por eso, cuando fallece Stalin en 1953, Checoslovaquia continúa con el mismo rumbo. No obstante, la situación sigue deteriorándose y el ambiente se caldea hasta culminar en la "Primavera de Praga", en 1968 (sin duda un año en el que el mundo entero sufrió una sacudida).

El presidente del Partido Comunista, Alexander Dubček, quería crear "un socialismo con rostro humano", y empezaron a florecer reformas como si fueran margaritas. Esto no le gusta nada a la Unión Soviética, que les pide que paren inmediatamente esta proliferación. Como los miembros de la Primavera de Praga se niegan, en agosto del 68 los soldados rusos destrozan la zona y se instalan allí para garantizar que no vuelva a ocurrir lo mismo.

Llegan entonces años de apatía económica (una planificación central inadecuada) y moral (comunistas decepcionados por la invasión). A finales de los años 80 se producen varias revueltas y en 1989, a raíz de la caída del comunismo, Checoslovaquia logra su independencia tras la Revolución de Terciopelo.

Nacimiento y modo de vida actual en Eslovaquia

Ese país que por fin ha logrado su independencia comprende rápidamente que los dos pueblos que lo conforman son muy diferentes, tanto en historia como en cultura. Por tanto, parece lógico separarse y tras 6 meses de negociaciones entre sus dirigentes (principalmente entre el primer ministro checo y su homónimo eslovaco, Klaus y Meciar), la República Federal de Checoslovaquia deja paso el 1 de enero de 1993 a dos Estados diferenciados: Eslovaquia y la República Checa.

No se realizó una consulta popular y, según parece, una gran parte de los ciudadanos no apoyaban la «separación». La revolución fue denominada "de terciopelo" por la ONU, quien supo apreciar una separación sin fricciones, admite en su seno a las dos jóvenes repúblicas el 19 de enero de 1993 y los nombra miembros 180e y 181erespectivamente.

Tras lograr superar las dificultades económicas (una gran tasa de desempleo) y sociales (tensiones étnicas con las minorías húngaras y romaníes, se produjeron numerosas reformas a partir de 1999 con el fin de reactivar con brío la producción. Eslovaquia se gana el apodo de "el tigre del Tartas", símbolo de su poderío económico. Eslovaquia entra en la Unión Europea en 2004 e implantó el euro el 1 de enero de 2009.

En 2010, Iveta Radicova se convierte en primera ministra: también fue la primera mujer que accedía al poder en Eslovaquia.

Marlène Viardot
28 contribuciones
Actualizado el 30 octubre 2015
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