Un viaje inolvidable, muy bien organizado, donde hemos visto el Japón más tradicional, sus magníficos castillos, unos templos y santuarios increíbles, unos trenes y transportes con una puntualidad al límite, los japoneses nos han ayudado en múltiples ocasiones a encontrar lo que buscábamos, hemos disfrutado con la comida japonesa, que es mucho más que sushi o pescado crudo, hemos disfrutado también de una sensación de seguridad por todo el país, desde Tokyo hasta Hiroshima pasando por todas las ciudades, pueblos o castillos, todo muy bien comunicado.
En resumen un gran viaje para un gran país.