Ir a Japón es optar por una desconexión total y absoluta, tanto geográfica como cultural. Es una sensación extraña y desconcertante para un país tan desarrollado y, a la vez, la homogeneidad cultural centrada en los EE UU parece estar fuertemente arraigada en la población japonesa. Este choque cultural puede echar un poco para atrás, ¡pero no pasa nada! Una de las facetas del «exotismo» japonés es su amabilidad extrema.
Conocer este país puede llevar meses enteros. Si solo puedes quedarte unos días o unas semanas, empieza por los lugares más imprescindibles. La capital, Tokio, la ciudad más grande del planeta (una aglomeración que concentra alrededor de cuarenta millones de habitantes), es un viaje en sí mismo. Su carácter limpísimo y ultramoderno te hará ver París, Londres o Nueva York con otros ojos. Por su parte, Kioto es una ciudad absolutamente imprescindible por la belleza impactante de sus innumerables puntos de interés (Fushimi Inari-Taisha, Kinkaku-ji o Ryōan-ji, por citar apenas unos cuantos). Osaka ofrece también algunos atractivos como ciudad un poco más pequeña, más joven y más occidental.
Pero no te creas que en Japón solo hay megalópolis de infarto. Si te gusta la naturaleza, te puedes dirigir hacia Nagano y sus bosques, o bien hacia la isla de Hokkaido y su capital, la preciosa Sapporo, para practicar deportes de invierno. ¿Amante de las montañas? Entonces, claramente, el ascenso al monte Fuji tiene que estar en la programación de las vacaciones. Y, si prefieres relajarte y no hacer nada, lo mejor es ir a Okinawa y brocearte en sus playas paradisiacas.
Una estancia en Japón es una experiencia inolvidable; poco importan los destinos concretos o la forma en la que viajes. Seguro que encuentras tu recorrido idóneo entre el amplísimo abanico de posibilidades disponibles.
Hakone es conocida por su magnífico lago, la vista que ofrece al monte Fuji así como por sus onsens, fuentes calientes naturales debidas a la actividad volcánica de la región.
Uno de los centros budistas más grandes de Japón, declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y al que muchos japoneses se acercan en su peregrinaje.
Harajuku, barrio emblemático de los cosplayers y Lolita de todo tipo, Sweet, Pink o Gothic, , no sólo es un templo de la moda. Allí descubrirás fascinantes escondites de artistas.
Antigua capital de Japón (siglo VIII), Nara está situada en la región de Kansai, no muy lejos de Kioto y Osaka. Los monumentos históricos de la antigua ciudad han sido declarados patrimonio mundial de la humanidad.
Tsukiji es el mercado de pescados y mariscos al por mayor más grande del mundo. Pero también encontré frutas y verduras, restaurantes e ¡incluso excelentes cuchillos de cocina!