En Japón, se encuentran árboles centenarios junto a barrios ultramodernos. Explora en familia este fascinante país de contrastes. Los niños descubrirán el mágico ambiente de las películas de Ghibli, y los adolescentes reconocerán algunos de los escenarios de sus mangas favoritos. Los padres podrán disfrutar de una estancia que combina cultura, naturaleza y una gastronomía única.
Podréis conocer lugares de interés como el Museo Ghibli u otras exposiciones interactivas, o bien dirigiros a paisajes naturales impresionantes. Podréis hacer un itinerario en transporte público o por libre. De Osaka a Kioto, de Kioto a Tokio y de Tokio a un sinfín de opciones de viaje según la época del año en que viajes con tus hijos, ¡vive una experiencia única en tu viaje a Japón con niños!
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Recorre todo el país, o solo una parte
De Tokio a Okinawa y más allá: ¿qué cosas imprescindibles hacer en Japón en familia y dónde ir?
Al viajar por Japón con niños podrás explorar las calles de Tokio, entre barrios ultramodernos y árboles centenarios. Más al sur, no te pierdas la ascensión al emblemático monte Fuji después de visitar el santuario de Hakone. Hacia el norte, dirígete a los Alpes japoneses y sus senderos. Osaka, a orillas del mar interior de Japón, te seducirá con su ambiente animado. En Kioto encontrarás un Japón más tradicional, con sus templos, como el de Senso-ji y el antiguo barrio de Gion, con sus fachadas de madera. También en Kioto se encuentra el santuario Fushimi Inari.
Muy cerca se encuentra Nara y sus ciervos en libertad. En el camino a Hiroshima, donde se debe visitar el Memorial de la Paz, explora el castillo de Himeji, que sirvió de escenario para muchas películas famosas. Una parada cultural en la isla de Naoshima también es una posibilidad. A tus hijos les encantará pasear entre las esculturas monumentales. En las islas de alrededor de Okinawa, veremos tortugas, ¡una experiencia única que vivir con tus hijos!
Experiencias memorablesFavoritos de nuestros viajeros
SioSu flechazo
Un viaje familiar increible. Volveremoa a repetir con vosotros, seguro! Gracias por este maravilloso recuerdo que nos llevamos y por cada detalle que habéis tenido con nosotros! Gracias
En familia16/8/2026
SonsolesSu flechazo
Una pasada de viaje. No puede estar saliendl mejor💖Gracias porque hemos viajado por 16 países y de verdad que vuestra organización es de 10. Ya no veo mis próximos viajes sin vuestra organización. Gracias a Lluvia que todo empezó en ella. A Yuko que me la traería a España conmigo💘A todos!
En familia4/8/2026
CarmenSu flechazo
Un viaje que ha superado nuestras expectativas,
Lo recomiendo a todas mis amistades.
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En familia23/5/2025
María Viviana Su flechazo
Viajamos con mi hija a Japón. Fue una experiencia maravillosa la oportunidad de conocer a un pueblo tan particular, sus costumbres y su amabilidad constante. Hay que ir preparado para caminar mucho y probar muchas comidas. Fue muy sencillo manejarnos conocer el transporte público.
En familia3/3/2025
La mejor época para ir.
¿Cuándo es la mejor época para viajar en familia a Japón?
Se pueden organizar vacaciones en familia en Japón casi todo el año, aunque es mejor favorecer la temporada media. Para ir a Japón, con niños o sin ellos, la primavera es la estación más conocida del país. Es la oportunidad de disfrutar de los cerezos en flor y de ver cómo se multiplican los picnics improvisados bajo los árboles para admirarlos. También es una temporada popular en la que a veces el acceso a ciertas actividades está restringido.
En verano, las temperaturas suben, a menudo acompañadas de una gran humedad, y pueden resultar agotadoras para los niños pequeños. Será mejor entonces evitar las ciudades y dirigirte hacia la costa. El otoño es una temporada agradable para un viaje en familia a Japón. Las temperaturas son suaves, las multitudes son menos densas y a mediados de septiembre termina la temporada de lluvias. El invierno es frío, pero soleado. Es un momento perfecto para una estancia en la que practicar deportes de invierno en los Alpes japoneses o en la isla de Hokkaido.
- Visitar el parque Ghibli. Muy distinto a los parques de atracciones tradicionales, podréis pasear de escenario en escenario por este parque que recrea el universo de Totoro, Ponyo y todos los demás personajes del estudio. - Sus paisajes cautivadores. Desde los densos bosques a sus aguas cristalinas, en Japón los paisajes nos recuerdan a escenas de películas fantásticas. - Vivir experiencias inusuales. Pasar tiempo con gatos en un Neko Café, vestirse con un kimono tradicional, dormir en un Manga café o un hotel cápsula, entre muchas otras opciones. - Un país muy adecuado para los niños. Japón es un país muy seguro para viajar con peques, y tanto los padres como los hijos disfrutarán de la sensación de libertad en la ciudad. - Viajar en tren. Gracias al Japan Rail Pass (o JR Pass) y las muchas estaciones de tren que hay por el país, se puede disfrutar de una red ferroviaria muy extensa para ir de ciudad en ciudad, centrándose en el paisaje en lugar de en el volante.
Japón es extenso, y hay mucho que hacer en tres semanas de viaje. Además, con un importante cambio horario, recomendamos permanecer al menos tres semanas para disfrutar plenamente del viaje en familia. Aunque todo depende de tu presupuesto. Es posible hacer un viaje muy bonito en dos semanas y visitar algunos de los lugares imprescindibles del país. Para más consejos prácticos, como alojamientos (hay hoteles de todo tipo), horas de actividad y hábitos del país, parques temáticos y demás información sobre este destino ideal para vivir una experiencia única, contacta a tu agencia local.
El ryokan es probablemente el tipo de alojamiento más típico en Japón. En esta posada tradicional se encuentran todos los elementos esenciales de la vida japonesa: futones, puertas de papel de arroz... Algunos tienen onsen, los baños tradicionales japoneses donde relajarse después de un largo día de visitas. La experiencia continúa por la mañana en el propio alojamiento, donde se sirve un desayuno típicamente japonés, a base de sopa, pescado y arroz. Para los niños más exigentes, normalmente no hay menú infantil, pero hay tiendas abiertas todo el día, y en ellas encontrarás todo lo necesario para satisfacer a los golosos.
Tu maleta para unas vacaciones en Japón será completamente diferente según las estaciones y regiones. En general, siempre es una buenísima opción llevar: - Ropa ligera si viajas en verano. - Ropa térmica y abrigada si viajas en invierno. - Una mezcla de ropa abrigada y fresca para otoño y primavera, ya que las temperaturas son muy variables. - Un bañador para disfrutar de un baño en Okinawa. - Calzado adecuado para hacer senderismo. - Repelente de mosquitos. - Un adaptador para tus dispositivos electrónicos. - Una botella reutilizable y una bolsa de tela para evitar el uso de plásticos de un solo uso.
Con toda transparencia
Las opiniones de los viajeros tras su viaje a Japón
4.8
133 opiniones
joan
4
Toda la organización del viaje a Japón ha sido genial, sobre todo los transportes. Las guías que nos acompañaron los dos días muy bien, un lujo. Lo único, el primer hotel en Tokio, con una habitación minúscula incluso comparada con la del último día.
La atención de Erik y del equipo también fantástica, pendientes en cualquier momento de cualquier eventualidad. Todas las recomendaciones de lugares para visitar muy bien.
En resumen, un viaje cuadrado.
Muchísimas gracias a todo el personal de ***.
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Anna
5
Muy buena atención y resolución rapida de inconvenientes, los guías locales muy amables.
Muy contentos!
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Gabriel
4
Valoración de nuestro viaje a Japón (grupo de 7, julio)
Programa organizado a través de Evaneos y ***. Presupuesto aproximado: 30.000 €, con alojamiento y desayuno, almuerzos, guía diario, transportes interiores, seguro y asistencia médica.
El viaje tuvo aspectos muy positivos —en especial la dedicación y flexibilidad del guía y la estancia en Yamanakako—, pero también deficiencias de diseño y coordinación que no se corresponden plenamente con el presupuesto abonado.
Lo mejor. la flexibilidad del guía permitió corregir sobre el terreno varias carencias del programa, dividiendo jornadas por el calor extremo e improvisando soluciones cuando la operativa prevista fallaba. La experiencia gastronómica y el alojamiento de Yamanakako fueron de gran calidad, y el transporte público japonés, impecable.
Diseño de las jornadas y calor. Nuestra crítica principal no es el uso del transporte público, sino que el programa no analizó, jornada por jornada, qué caminatas, transbordos o movimientos de equipaje convenía sustituir por taxis o minibuses puntuales, especialmente en julio, con calor y humedad muy elevados. Superamos con frecuencia los 20.000 pasos diarios, no solo por las visitas sino por desplazamientos entre hoteles, estaciones y monumentos mal encadenados geográficamente, sobre todo en Tokio y Kioto. En los días más sofocantes tuvimos que partir la jornada en dos, algo que no estaba previsto y hubo que improvisar. Unos pocos taxis selectivos —al inicio o final del día, en tramos con pendiente o mal conectados— apenas habrían encarecido el viaje y habrían mejorado mucho la experiencia.
La ascensión al Fuji. El plan inicial para los dos miembros del grupo que subían al monte era salir de Tokio a las 05:00 y hacer ascenso y descenso en el mismo día. Pese a nuestra insistencia, la agencia no ofreció alternativa, así que gestionamos por nuestra cuenta una noche previa en Gotemba —la solución lógica y segura, que debió preverse desde el principio. Además, Una actividad de montaña exige ventanas de recogida flexibles y comunicación directa con el conductor.
El traslado a Itami. Para cinco viajeros con ocho maletas, la solución prevista era: taxis hasta Umeda, descarga y carga intermedia del equipaje, y *** hasta el aeropuerto. Una logística innecesariamente compleja frente a la alternativa evidente de continuar en los mismos taxis hasta Itami, que finalmente contratamos por unos 90 €. Nos molestó especialmente que la operativa se justificara apelando a la huella de carbono: compartimos plenamente el transporte público cuando es eficiente, pero una combinación que también empezaba en taxi y añadía manipulación de equipaje y un autobús difícilmente aportaba beneficio ambiental real. La sostenibilidad no debería usarse como justificación genérica para trasladar la incomodidad al cliente. La agencia se mostró después favorable al reembolso, lo que agradecemos.
Comidas. El presupuesto ordinario de 2.000 yenes por persona para almorzar resultó demasiado ajustado para un grupo de siete en zonas turísticas, y perdimos tiempo buscando restaurantes que encajaran. La excelente experiencia de Yamanakako tuvo un horario muy rígido (solo cuatro horas entre comida y cena) y los dos viajeros que estaban en el Fuji no pudieron disfrutar de ninguna de las dos, pagando además su propia cena.
Alojamiento y relación calidad-precio. No calificamos el presupuesto de abusivo: incluía intermediación, organización local, guía con sus gastos, seguro y asistencia. Pero la relación entre precio y experiencia es mejorable. Las habitaciones fueron pequeñas en casi todos los hoteles —extraordinariamente reducidas en Tokio— pese a haber pedido categoría de cuatro estrellas, y la petición reiterada de camas king size no se atendió en ningún establecimiento ni se nos advirtió claramente antes de confirmar. Salvo Yamanakako y el *** de Hiroshima (amplio pero periférico), los alojamientos fueron funcionales, no de gama alta.
Conclusión. Con varios niveles de intermediación, lo esperable es precisamente anticipación y buena resolución logística: dormir cerca del Fuji, un traslado directo al aeropuerto, descansos previstos por el calor o taxis puntuales debieron resolverse antes del viaje, no sobre la marcha. Valoramos positivamente al guía; la crítica se dirige al diseño y la coordinación previos, y al valor añadido que debían aportar la plataforma y la agencia local. Esperamos que sirva para mejorar la planificación de futuros viajes.