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Porto Moniz

Porto Moniz (Portugal)

Informaciones prácticas sobre Porto Moniz

  • Familia
  • Relajación
  • Playa / Estación Balnearia
  • Punto de vista
  • Montaña
  • Volcán
3 / 5 - 3 opiniones
Cómo ir
A 2 horas en coche desde Funchal
Cuándo viajar
De junio a septiembre

Opiniones de viajeros sobre Porto Moniz

Anne Vergnaud Gran viajero
36 opiniones en total

Un extraño lugar para darse un baño en Madeira: Porto Moniz.

Aconsejo:
¡No te olvides el bañador!
Mi opinión

Madeira es una roca en mitad del Atlántico, originada por sucesivas erupciones volcánicas. Durante mi tour por la isla de Madeira, me detuve en Porto Moniz.

Al pie de una montaña de altura vertiginosa caen ríos de basalto en dirección del mar. La zona está habilitada para su visita. Pagué mi entrada y entré en los vestuarios y duchas. Para bañarte tendrás que descender por unos escalones de cemento.

Me encantó jugar con las olas que penetraban sobre una especie de dique, instalado a un extremo de estas Piscinas Naturais. Las poderosas olas del Atlántico rompen aquí con fuerza; me reí bastante al observar a ciertos temerarios viéndose expulsados de nuevo hacia el interior.

Por suerte, las piscinas no son muy profundas y puedes volver a ponerte de pie sin problema y en un momento. El agua se encuentra algo fría, de modo que aproveché el sol sobre las explanadas dispuestas para tal efecto.

Cathy Trichet Gran viajero
120 opiniones en total

Porto Moniz es una pequeña ciudad al norte de Madeira, que ha permanecido aislada durante mucho tiempo debido a la falta de carreteras de acceso. Se trata de un lugar perfecto para darse un baño.

Aconsejo:
Elige un día que haga calor y sol para disfrutar de las piscinas naturales excavadas en la roca; puedes venir desde São Vicente tomando la antigua ruta, ¡que es una auténtica maravilla!
Mi opinión

Llegamos en autocar a Porto Moniz saliendo desde Funchal durante nuestro viaje por Madeira. De esta forma pudimos admirar la diversidad de paisajes con que cuenta la isla. El autocar atraviesa la antigua carretera, construida sobre roca. Unas vistas absolutamente impresionantes.

Nada más llegar, nos dirigimos a las piscinas que se han construido en medio de las rocas. El ayuntamiento ha sabido aprovechar este lugar natural de baño; la entrada cuesta un euro. Se han dispuesto duchas, vestuarios, un puesto de comida y hay suficiente espacio como para que todo el mundo pueda disfrutar del sitio. Una experiencia muy agradable.

Luego salimos a dar una vuelta y encontramos un pequeño restaurante con terraza y vistas al mar. Después de comer, caminamos sin rumbo durante un rato y dejamos pasar el tiempo hasta las cuatro de la tarde, hora en que el autocar iniciaba el viaje de vuelta. El pueblo no es muy grande, pero cuenta con un acuario que se ha instalado dentro de un viejo fuerte.

Stéphanie Charbit Gran viajero
93 opiniones en total

El interés principal de Porto Maniz está por supuesto en sus piscinas naturales de origen volcánico y al borde del mar. Esta localidad se encuentra en la punta al noroeste de Madeira. En definitiva, ¡un lugar perfecto para disfrutar!

Aconsejo:
Si quieres descubrir unas estupendas vistas sobre el pueblo y las piscinas, sube al Miradouro de Santa.
Mi opinión

Continuamos nuestro tour por la isla de Madeira haciendo autoestop, y finalmente, al caer el día, llegamos a Porto Moniz, lugar donde queríamos detenernos para poder disfrutar de las célebres piscinas naturales.

Nos encontrábamos en pleno agosto y creíamos que al llegar allí veríamos este lugar célebre y turístico lleno hasta los topes de gente. Para nada, ¡estábamos solos allí! También es cierto que el cielo se hallaba algo gris y que soplaba el viento, pero incluso así nos sorprendimos. 

Una vez nos instalamos, salimos corriendo hacia el agua. Teníamos este lugar para nosotros solos; resulta delicioso ver estas pozas naturales frente al océano, protegidas por rocas. Hay incluso pequeños toboganes para deslizarse hasta el agua. Soplaba el viento y no hacía buen tiempo, por lo que no nos quedamos demasiado tiempo. Para mi sorpresa, al salir del agua vi que mi toalla había desaparecido... ¡estaba sumergida en el fondo! Ya solo quedaba ir al albergue para darse una buena ducha caliente.

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