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Evasión al estilo nómada en el Valle de Orkhon

Región de lagos y ríos, con una estepa infinita, el calle de Orkhon es un sitio hermoso para conocer la vida de los nómadas. Es un buen sitio para disfrutar de un entorno único y vivir al ritmo mongol.

Todo un descubrimiento

Un viaje a Mongolia es garantía de una desconexión absoluta de nuestro entorno habitual. La visión del mundo y de la vida es totalmente diferente a la nuestra, y sorprendente. Durante el viaje entre la capital y Orkhon veremos animales fascinantes, como los yaks (que emiten unos gritos como si fueran ronquidos) y, en medio de una estepa verde, de repente aparecerá un desierto donde podremos ver camellos.

Después del incómodo viaje en autobús y las proezas a bordo del jeep, esquivando los elementos de la carretera, la recompensa es ver el campamento de yurtas cerca de las cataratas de Orkhon. Paisajes con diferentes matices, entre la estepa y las colinas, Orkhon ofrece paisajes a veces bucólicos, a veces accidentados. Las yurtas se integran en el lugar, son pequeñas manchas blancas en la estepa verde. Refugios impermeables, las yurtas son increíblemente resistentes al frío y a la intemperie. La cocina, en el centro de la yurta, debe mantenerse siempre activa, ya que incluso en verano, los días (y especialmente las noches) pueden ser fríos.

Cascadas de Orkhon

La vida de los nómadas es una vida en libertad, donde a cada ser vivo se le da el valor que tiene, ni más ni menos. Los animales campan sueltos y no están atrapados entre cercas. Los caballos deambulan de aquí para allá en el desierto. Si les pierde de vista, aparecen al día siguiente. La naturaleza se respeta y se admira. Cada elemento de la misma puede estar habitado por un espíritu. En la vida nómada, la naturaleza reina y decido los destinos de cada uno. Es posible ver esqueletos de los animales desperdigados en el suelo. No mucho tiempo atrás, dejar un cuerpo humano abandonado en la naturaleza era parte de las costumbres. Esta práctica fue prohibida durante la ocupación soviética.

Un momento atemporal

Durante tu viaje a Mongolia, vivir a la manera mongola significa también cabalgar al galope como un guerrero. El caballo, medio de transporte ancestral, es una parte importante de la vida de los nómadas. Los caballos mongoles son más pequeños que los que estamos acostumbrados a ver. Montar a caballo en Mongolia es una necesidad poder experimentar el modo de vida de los nómadas. Para las personas poco acostumbradas a montar, será un desafío, pero galopar por la estepa es una experiencia inolvidable. El sentimiento es de libertad total. Luego, una vez acostumbrados al galope, el caballo llega a las montañas, se abre paso por caminos difíciles y el paisaje que se nos ofrecerá a continuación es una belleza. Son lugares donde los jeeps no pueden llegar. Por último, al llegar la noche, toca hacer una parada en el primero de los ocho lagos. Nos detendremos en el campamento de yurtas para descansar los músculos y disfrutar de platos típicos como el airag o la mantequilla de yak ( de sabor muy especial). Es el momento de disfrutar de los alrededores del lago antes de prepararnos para una nueva jornada a caballo.

Valle de Orkhon, de camino hacia los ocho lagos

Inspiradora, estimulante y romántica, pintoresca e impredecible, Mongolia es un país ideal para los soñadores solitarios y los amantes de la libertad en estado puro.

Marie Cavalié
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Actualizado el 22 octubre 2015
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