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Hacia el descubrimiento del famoso Salar de Uyuni

Durante vuestro viaje a Bolivia debéis sin falta visitar el sur del país para conocer el mítico y sublime Salar de Uyuni. La primera aventura a la que os enfrentaréis, antes de embarcaros en esta expedición de varios días, será la de elegir la agencia que os vaya a acompañar.

Elegid la agencia

Durante vuestro viaje a Bolivia, cuando lleguéis a Uyuni debéis elegir en primer lugar una agencia para que os acompañe en los días siguientes a descubrir el esplendor del Salar de Uyuni. Enseguida os percataréis de que esta primera etapa reviste una gran importancia. Aquí hay un buen número de agencias. Todas ofrecen el mismo recorrido, y más o menos sus tarifas son similares. La cuestión es que la mayoría de ellas brillan por la ausencia de profesionalidad y seriedad, quedando apenas una docena que sean realmente fiables. Es prácticamente imposible recorrerse todas ellas para compararlas. Lo mejor es acercarse a los turistas para preguntarles si están satisfechos o no con su experiencia. Hay multitud de inconvenientes. Todo puede suceder, desde rutas que se cambian sobre la marcha y no se respeta el recorrido original, a conductores que no quieren hacer largas distancias o están borrachos, o vehículos que no están en las debidas condiciones u hoteles o alojamiento que no se ha reservado. Más que en cualquier otro sitio, deberéis estar muy atentos y ser tan meticulosos como exigentes a la hora de elegir una agencia.

La Laguna Colorada

Saliendo hacia la aventura

La primera etapa está a solo unos pocos kilómetros de la ciudad, donde pararéis en el cementerio de trenes. En pleno corazón de este rincón inhóspito del planeta, los oxidados vagones de las locomotoras esperan... no se sabe el qué. Parecen contar el tiempo que se alarga en el infinito. ¿O quizás están esperando a los fantasmas de los trabajadores de tiempos pasados? Con el único horizonte del desierto, el panorama parece irreal, como si allí el tiempo se hubiera detenido.

Aún más allá se encuentra Colchani, una localidad aquí plantada y como perdida en medio de la nada, y donde la única forma de subsistencia reside en trabajar la sal. En cualquiera de las casas de este pueblecito podréis ver cómo se procesa este "oro blanco". En primer lugar la secan al fuego sobre bandejas, para después refinar la sal gruesa y empaquetarla en bolsas. Todo el proceso lo realizan a mano de forma artesanal. Es un trabajo difícil y pesado, que por desgracia y obviamente se paga muy mal.

De nuevo en marcha, el polvoriento camino deja rápidamente paso a la inmensidad del desierto blanco. El salar se encuentra a 3650 metros de altitud y posee una superficie de 12 500 km2. Es una extención tan vasta que no podréis ni distinguir el horizonte. Allí en esa línea es donde parece que el blanco de la sal se funde con el claro azul del cielo. En la superficie, la sal forma placas agrietadas de múltiples formas. Es un paisaje impresionante. Os costará distinguir dónde os encontráis realmente. ¿Sobre los vestigios de un mar desecado? ¿Sobre una enorme pista de esquí? ¿Sobre hielo?

En medio de este completo desierto se alza la lisla Incahuasi. De hecho, se trata de una especie de monte volcánico cubierto de cactus gigantes. Cuando lleguéis a lo alto bien podréis tener que entrecerrar los ojos de cara al viento y el frío y nada más... nada más que este desierto de sal que pone rumbo al horizonte para fundirse con el cielo.

Tras pasar una primera noche en el hotel de sal, saldréis al día siguiente por la mañana hacia el desierto de Siloli y su emblemático árbol de piedra.

La llegada frente a la Laguna Colorada es un momento mágico e indescriptible. La Laguna está rodeada de volcanes elevado; con todo, lo más irreal es el color rojo sangriento de sus aguas. Es sencillamente espléndido. Como broche de oro a este paisaje ya de por sí increíble, infinidad de flamencos rosa están por allí con sus patas en el agua y alimentándose de las algas microscópicas que otorgan este fabuloso y curioso color rojizo a la laguna.

Antes de regresar a Uyuni, el último día lo dedicaréis a visitar la Laguna Verde, el Desierto de Dalí, el Salar de Chalviri y los géiseres del área desértica conocida como Sol de Mañana.

David Debrincat
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Actualizado el 30 septiembre 2015