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Fort-Dauphin y su litoral con su aire a extremo del mundo..

Descubre la magia del Gran Sur malgache aventurándote en un litoral excepcional, al encuentro de los pueblos antandroy ("los de las espinas") y los antanosy ("los de la isla). ¡Una excursión de la que no volverás indemne!

Para alcanzar la costa y sus interminables pistas de arena, la ruta atraviesa una vegetación árida y sorprendente, típica de la región más meridional de la Gran Isla, pero también de los grandes espacios donde el baobab es el rey. Si eres inmune a los pinchazos de los cactus, de la euphorbia a la didiereaceae, y no temes demasiado el calor o incluso te gusta arrastrar los pies por la arena caliente, sin duda alguna, ¡el gran sur te seducirá!

Tras un incómodo y sufrido viaje por una carretera llena de arena, llegar a Fort-Dauphin la capital de esta parte del mundo, pero también la capital de la langosta, se puede comparar con la aparición de un oasis en pleno desierto... Para vosotros, náufragos de la pista, la iniciación a la vida en medio del campo, entre la tierra y en el mar, he aquí una bella historia...

Llamémoslo el sur...

Situado en un lugar excepcional entre la tierra y el mar y rodeado por los verdes contrafuertes de Anosy y del Pico Saint Louis, Fort-Dauphin sigue siendo uno de esos lugares del mundo de los que hay pocos en el planeta.

Su clima agradable y su situación ideal cerca de las reservas tropicales (Berenty y Nahampoana) con una vegetación endémica, auténticos refugios de lémures, tortugas, cocodrilos y camaleones, ofrecen muchas posibilidades para hacer grandes descubrimientos, entre inmersión en plena naturaleza a la búsqueda de la población local y rutas de senderismo para todos los niveles de caminantes.

Conocidos por su arte funerario ancestral, las etnias Antandroy y Antanosy, que sobreviven gracias a una escasa producción de carbón, exponen sus decoradas estelas de "aloalo", figuras que representan a los cebús y figuras de la vida de los difuntos, en las inmediaciones de las carreteras.

Mar y pesca en el plato del día...

De la quietud del lago Laniraro en la localidad de pescadores de Evatra a la paradisíaca bahía de Lokaro, todos los ingredientes reunidos para resaltar la postal, cuya belleza es infinitamente salvaje.

Lokarno, una magnífica bahía de arena blanca rodeada por un selva primaria, es la promesa de una desconexión garantizada para practicar variadas actividades balnearias: apnea, pesca, observación de las tortugas de mar, pesca de langosta, paseos por la costa, descubrir islas todavía vírgenes recubiertas de rocas marrones o simplemente vaguear en la gran playa de arena blanca.

¡Aviso a todos los amantes de las aguas cristalinas y de los paraísos insulares! Aquí, la magia del Gran Dur rodeado por todas partes por el mar comienza a hacer de las suyas en las largas playas... Quédate para contemplar la puesta de sol brillante sobre el océano Índica para olvidar las malas pistas que te han llevado hasta allí...

Una variante para los "devoradores de pistas"...

Largos y sufridos, todos los desplazamientos por carretera que salen de Fort-Dauphin están dirigidos a los "devoradores de pistas" conocedores que no temen a la incomodidad, pero que serán recompensados con paisajes extraordinarios.

Lagos salados y sus flamencos rosas, pasos de ríos, acantilados que bordean el mar, inmensos bancos de arena salpicados de cactus entre los que se encuentran los repentes, esa planta carnívora endémica y característica del sur: tomar la pista costera del sur malgache es atravesar una sucesión de decorados cada cual más sorprendente que los otros en un ambiente de extremo del mundo.

Aunque la mayoría de los visitantes escogerá dirigirse a la ciudad de Anakao y su espectáculo de piraguas multicolores pasando por el encantador pueblo de Itanpolo, cerrar el bucle remontando la costa este hasta Manakara sigue siendo una opción reservado sólo para algunos privilegiados. Un recorrido comprometido e inédito que alterna noches al raso en playas salvajes y calurosos encuentros con la población en lugares aislados, propicios a la evasión y a la aventura sin desmesura...

Servane Rig
16 contribuciones
Actualizado el 8 octubre 2015