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El parque nacional de Tsimanampesotse

Durante mis estancias en Madagascar, tuve la ocasión de acompañar a científicos en sus investigaciones sobre el terreno. Recogida de polen, de flores, toma de muestras de cortezas, inventario de especies, estas misiones me han permitido ver la isla desde otro ángulo y visitar lugares increíbles. Así he descubierto el parque nacional de Tsimanampesotse. 

Destino: Tsimanampesotse

Tras un largo viaje en taxi-brousse desde la capital hasta Toliara, hace exactamente dos semanas que recorro la sabana en busca de baobabs junto a Emilson, mi compañero y amigo.

Al final nuestros pasos nos llevaron hasta el parque nacional de Tsimanampesotse donde debemos hacer un inventario de las especies encontradas en la región. Tras haber recorrido la magnífica pista litoral que une Anakao y el parque, montamos nuestra tienda y preparamos la jornada del día siguiente. Por la noche, oímos ruidos de animales del parque que viven alrededor de nosotros, el lugar es mágico.

En busca del tesoro

Al día siguiente por la mañana, penetramos en el parque, equipados con nuestro GPS. El juego, perdón, el trabajo consiste en ir a observar sobre el terreno las especies encontradas vía satélite y para eso tenemos las coordenadas GPS. Hay que recoger semillas, frutas y cortezas que serán analizadas en el laboratorio para determinar la evolución de las especies.

Atravesamos la vegetación del parque, formada por arbustos espinosos, pachypodiums con formas espectaculares, inmensos bananos cuyas ramas se hunden en el subsuelo como si fuesen raíces y, por supuesto, muchos baobabs. Estos son tanto inmensos con las ramas enmarañadas hacia el cielo, como pequeños, mustios e hinchados.

Por la noche, tras haber recorrido una buena parte del parque, volvimos al campamento para pasar la noche allí.

Baobab abuela @HoffmannSimon

Descubriendo la fauna y la flora del parque

Paralelamente a esta misión de inventario realizada por mi colega, por mi parte, hago un estudio sobre el turismo ligado a las especies emblemáticas de Madagascar. Por lo que decidimos dedicar el resto de la estancia a descubrir las numerosas especies animales y vegetales del parque.

Volvimos a la llanura calcárea que constituye una gran parte del parte. Atravesar la selva espinosa nos permite ver algunas tortugas radiadas, numerosas aves entre las que hay bellísimas cúas azules y varios reptiles... y aporta algo de aventura a nuestro viaje.

A la vuelta de un sendero, vemos un aven, una gruta en la que vive un pez muy raro, el Typhleotis. La falta de luz le hizo perder poco a poco la vista y actualmente es totalmente ciego. Le dejamos tranquilo y seguimos nuestro camino en busca de nuevas especies.

Tras una jornada de marcha, llegamos a un inmenso lago cuyas aguas cambian de color a lo largo de la jornada, pasando de un verde topacio a un azul turquesa. El lago Tsimanampesotse, que significa "sin delfín", alberga colonias de varios centenares de flamencos rosas, que ofrecen un magnífico espectáculo a la puesta del sol.

Tras pasar algunos días en el parque, llega el momento de seguir nuestro camino hasta la capital, con la mochila cargada de muestras y la cabeza llena de recuerdos.

Simon Hoffmann
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Actualizado el 8 octubre 2015