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Makay: para los aventureros que busquen paraísos perdidos...

Para un viaje fuera de los circuitos turísticos habituales y de todo rastro de vida humana, el macizo del Makay, al sur de Madagascar, es uno de los últimos paraísos terrenales del planeta, como lo describiera en su momento el explorador y escritor Frison-Roche. Este laberinto de cañones forma parte de una de las zonas más inexploradas del planeta y ofrece a los científicos un auténtico laboratorio de biodiversidad. La estrechez de sus gargantas y la verticalidad de sus pendientes exigen perseverancia y capacidad adaptación a aquellos que deseen descubrir todos sus tesoros. 

¡Inaccesible pero auténtico, irreal pero auténtico!

Para llegar a este misterioso macizo, es necesario realizar un viaje de 5 a 8 horas de carretera, que te permitirá impregnarte del ambiente de las tierras altas de la Gran isla, recorriendo la famosa Nacional 7 desde Tana: los arrozales en terraza y las casas rojas con techos de paja, las inmediaciones del masivo del Andringitra y la inmensa llanura rocosa de Ihorombe. Una excelente ocasión para observar la vida rural y campesina y admirar enormes manadas de cebúes. En los campos, las mujeres, siempre activas, trabajan la tierra para el cultivo de la mandioca.

Tras una parada de una noche en Ranohira, a las puertas del “Gran sur” y del macizo granítico del parque de Isalo, abandonamos la carretera asfaltada. A partir de ese momento, los todoterreno cambian su velocidad de crucero para comenzar un auténtico rally al estilo del “Camel Trophy”. Sacudidas garantizadas e incomodidad asegurada a lo largo de casi 200 km, es decir, 6 horas de viaje, alternando caminos a través de ríos y pasos por los bancos de arena que bordean el río Mangoky.

¿La aventura malgache no merece este sacrificio?

Una ruta de senderismo en una obra maestra de la naturaleza...

Para los senderistas que busquen la naturaleza más salvaje, es en este punto donde la ruta alcanza su apogeo. Cada paso es una recompensa al esfuerzo. Solo algunos privilegiados tienen la oportunidad de aventurarse en esta región aislada y ajena a toda civilización desde hace millones de años.

El abanico de luces y colores ofrece por sí solo un espectáculo para los más contemplativos, desde el ocre de la arenisca hasta el azul de los sonoros cursos de agua y de las piscinas naturales, pasando por el verde intenso de los inaccesibles bosques.

A medida que se avanza por la ruta de exploración, desde el sur hasta el norte del macizo, la diversidad de paisajes se va haciendo cada vez más patente: desde los lagos de la montaña y las llanuras de arenisca recubiertas de una vegetación árida hasta los cursos de agua que discurren por el fondo de los altos cañones de varios cientos de metros que han sido tallados por la erosión.

Murciélagos @flickr cc Frank Vassen

El territorio favorito de los investigadores científicos y los arqueólogos

Durante mucho tiempo ignorada, esta fortaleza mineral alberga un auténtico santuario para la fauna y la flora y hasta ahora ha desvelado tan solo una ínfima parte de sus misterios gracias a las pocas investigaciones científicas que se han desarrollado en ella. Cocodrilos de 8 metros de largo peinan sus sagrados lagos y cursos de agua en busca de su próxima víctima para seguir aumentando su colección de trofeos de caza. Mientras, las aves rapaces acechan a sus presas desde lo alto de los acantilados.

Al fondo de una garganta, un loro lanza al viento su canto burlón. En las cuevas, los murciélagos son los guardianes de unas milenarias pinturas rupestres jamás datadas. En este lugar, todo es misterio, gigantismo e inmensidad. Aquí el hombre se siente tan vulnerable como si realizara un viaje al centro de la tierra, a sus entrañas. Antes de la llegada de toda civilización. En el origen del mundo.

Breve resumen “logístico” para exploradores...

Debido a su total aislamiento y a la autonomía que requiere, esta insólita aventura de unos diez días de duración está recomendada exclusivamente para los senderistas más experimentados, a los que la falta de comodidades y la necesidad de realizar grandes esfuerzos no les asuste. Pero también es un lugar ideal para aquellas personas con alma de explorador que sueñen con visitar lugares indómitos y de difícil acceso.

Considerada como un auténtico desafío deportivo, esta ruta de senderismo destaca por su diversidad: arena blanda, aguas cristalinas hasta las rodillas, escalada, rápel... Y todo en un ambiente hostil donde el sofocante calor está omnipresente. Sin embargo, más allá de las dificultades técnicas y físicas, que requieren a su vez equilibrio y agilidad, cada día supone una buena dosis de adrenalina y de sorpresas, así como la vivencia de muchos momentos memorables que podrás compartir cada noche alrededor de una fogata en sus playas de arena. Cuando reina la solidaridad y la convivencia. con este sentimiento compartido de haber vivido una experiencia fuera de lo común, absolutamente inolvidable.

Servane Rig
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Actualizado el 10 octubre 2015