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Las minas de sal de Wieliczka, la meca de los góticos

Lugar clasificado por la UNESCO, las minas de sal de Wieliczka son uno de los principales atractivos de un viaje a Polonia Numerosos turistas de todo el mundo acuden a admirar sus 300 km de galería y su complejo subterráneo, a 200 metros bajo tierra. Inmersión.

Lamer al enano protector de la mina 

Mina desde el siglo XIII, Wieliczka aprovisionaba de sal de roca (de buena calidad) a la mayor parte de los hogares polacos. En el siglo XX, con el fin de su actividad minera, se ha convertido en un importante lugar turístico. Las minas de sal de Wieliczka están situadas en el sur de Polonia, cerca de Cracovia, en la ciudad de Wieliczka. Se puede llegar fácilmente en coche de alquiler, en tren (estación de Wieliczka rynek Kopalnia) o en autobús. Hay muchos hoteles y casas de huéspedes en la ciudad de Wieliczka, pero es más recomendable dormir en Cracovia, que es más agradable.

Antes de entrar, procura equiparte con ropa de abrigo, ya que se está a solo 15 °C en toda la mina. La taquilla se encuentra en el pozo de Dilanowicz, donde se puede conseguir una audioguía en todos los idiomas. Para el descenso, se bajan los 9 niveles de la mina por una escalera gigantesca. ¡La impresión de frío y claustrofobia está garantizada!  

Por el camino, te encontrarás con varias esculturas hechas por los mineros: relieves que representan escenas religiosas o históricas y el famoso duende, protector de los mineros, cuya leyenda dice que si se lame su barba se estará protegido de los peligros de la mina. El enano ya no tiene, obviamente, la barba (hay un gran hueco en su lugar), debido a todos los turistas que la han lamido, aunque muchos prefieren, simplemente, tocarla, por cuestiones de higiene. La roca tiene un sabor salado. Los niños no dejan de lamer las paredes...

Estatuas de sal creadas por los mineros

La capilla: el punto culminante de la visita

La capilla subterránea de San Kinga, a unos 100 metros bajo tierra, es única. Kinga, una princesa húngara que llegó a comprometerse con el rey de Polonia, dejó caer su anillo de compromiso en un pozo y pidió que se cavara para encontrarlo. Fue así como la mina fue descubierta. Hecha completamente de sal, con azulejos y lámparas de araña en el altar, bajorrelieves y estatuas, la capilla es espectacular. Los mineros se reunían aquí durante sus descansos. También, hay una estatua del rey Boleslao pidiendo la mano de Kinga, realizada en roca de sal.

Por último, en la enorme sala principal, todos los turistas se reúnen para comer, comprar un cristal de sal, ver en una pantalla de cine una película sobre la historia de la mina y visitar el museo subterráneo. Se puede, simplemente, dar un paseo por este gran espacio a 135 metros bajo tierra.

Te sugiero dar una vuelta por el sanatorium para relajarte con el aire puro de la mina. De hecho, es evidente que no hay contaminación externa y la temperatura es constante, gracias a los microelementos y a un microclima: la calidad del aire es excepcional. ¡Aprovecha la terapia del aire! Los 150 metros de vuelta se ascienden en el enorme ascensor que transportaba a los mineros al final de su jornada laboral. Se trata de un vertiginoso ascenso para regresar al aire libre, la luz y el calor.

Julie Olagnol
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Actualizado el 21 marzo 2016