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China

Paseo por la Gran Muralla fuera de las rutas turísticas habituales

Como comprobarás si pasas por allí, en Badaling es realmente complicado visitar la muralla en soledad... Incluso en temporada baja (en invierno), este lugar está repleto de turistas, tanto chinos como extranjeros, que vienen a pasar el día. ¡Mientras más fácil sea el acceso y más próximo de Pekín esté el tramo, mayor número de turistas habrá en él! Cuando hay tantos turistas, aunque la Gran Muralla sigue conservando su esplendor y grandiosidad, es cierto que pierde un poco de encanto...

Mi consejo para vivir una experiencia auténtica fuera de las rutas turísticas habituales: pasa la noche junto a la muralla y recorre el tramo que va desde Simatai a Jinshanling.

Una noche solos en la muralla

Para llegar desde Pekín hay que recorrer 140 km dirección noreste, ya sea en autobús o en coche. Tras dos o tres horas de carretera llegarás a Simatai. Intenta estar allí para el final de la tarde, cuando los visitantes regresan a Pekín y solo quedan los que tienen pensado quedarse a dormir (que no serán muchos).

En este lugar, no muy lejos del pueblo de Dong Po, hay un hostal junto a la muralla en el que se hospedan los viajeros más alternativos o aventuraros. Puedes pasar la noche en él. ¡De este modo tendrás la muralla para ti solo desde que el sol se ponga hasta que salga al día siguiente!

Aprovecha el final del día para visitar Simatai. A diferencia de los tramos más turísticos, éste no ha sido restaurado, por lo que su encanto es todavía mayor. Tras solo unos minutos llegarás a la cima y disfrutarás de las magníficas vistas que ofrece la muralla: las montañas y el bosque bajo la tenue luz del atardecer.

Tramo de los 10 km que separan Jinshanling de Simatai @flickr cc Alistair Howard

De Simatai a Jinshanling, ¡el paraíso!

¡Es imprescindible que madrugues! Es muy importante que no te pierdas el amanecer desde la Gran Muralla. Llévate también algo para desayunar, ya que el paseo que te esperará desde Simatai hasta Jinshanling no será sencillo. Y un consejo: ¡si decides emprender esta aventura, más te vale ponerte en forma! Merecerá la pena, y es que tener la Gran Muralla para ti solo no tiene precio. Las fortalezas, las montañas y los hermosos paisajes perdiéndose por el horizonte captarán toda tu atención.

Recorrer la Gran Muralla es todo un placer para la vista. A medida que se avanza por ella, se van sucediendo las atalayas y los impresionantes paisajes. La vegetación cubre todos los alrededores. Los bosques, árboles y arroyos se extienden hasta más allá del horizonte. Construida en granito y con una altura de 7 metros, la muralla es realmente impresionante. Trata de imaginar las escenas que tuvieron lugar en ella en el pasado o la paciencia que debían de tener los soldados que la vigilaban. Su cometido era avisar de la llegada de intrusos, sin embargo no parece que fuera una misión sencilla, ya que la vegetación cubre un 90% de la superficie de los alrededores.

A pesar de que hay que recorrer solo 10 km, esta ruta suele durar entre 3 y 5 horas. Entre atalayas y subidas y bajadas de escaleras, podrás admirar a tu alrededor la naturaleza más pura y las piedras que permitieron erigir esta imponente construcción.

El tramo de Jinshanling, al final del trayecto, ha sido restaurado y sin embargo sigue conservando cierto encanto. En este lugar podrás admirar la Gran Muralla sin demasiados turistas alrededor. Además, una vez allí encontrarás fácilmente diferentes medios de transporte que te llevarán de regreso a Pekín.

Emilie Joulia
24 contribuciones
Actualizado el 29 julio 2015
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