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El transporte público en Rusia

Desplazarse en Rusia es extremadamente fácil, siempre y cuando se lea el cirílico. Por lo que algunas nociones básicas de ruso son necesarias si se quieres desplazarte en transporte público. Al principio la red de transporte te dejará un poco perplejo pues los vehículos son antiguos y datan de los años soviéticos, paradoja interesante cuando vemos que, sin embargo, los rusos han cambiado sus famosos ladas por bellos 4x4.

Visitar Rusia también es dejarse mecer por el encanto del transiberiano, uno de los emblemas del país. Tanto si viajes por una ciudad como si lo haces por el país, el transporte público es un buen medio para descubrir Rusia y su pueblo.

Los transportes interurbanos

Sólo las grandes ciudades disponen de metro: Moscú, San Petersburgo y Novosibirsk. En las ciudades más pequeñas la red de transportes está bastante bien organizada con trolebuses, tranvías, marshrutka y taxis.

Sin duda alguna alucinarás cuando veas estos vehículos tan arcaicos, pero te darás cuenta rápidamente de que son indispensables porque todos los rincones de las ciudades están bien comunicados.

Los trolebuses y los tranvías disponen cada uno de un controlador (a menudo controladora), ¡no trates de cometer ningún fraude! Además, los transportes son baratos (cuenta entre 14 y 20 rublos de media) y el fraude está muy mal visto.

Las marshrutkas son minibuses muy soviéticos Sin duda te asombrará su funcionamiento. No tienen controlador, hay que dar el dinero al conductor. En las horas punta, la marshrutka está llena y, por supuesto, las personas que entran deben pagar. Sin duda alguna, al principio te parecerá sorprendente: las personas que entran por la parte trasera pagan su billete pasando su dinero a las diferentes personas hasta llegar al conductor. Y después el conductor hace lo mismo para devolver la vuelta. Ni fraude, ni robo, todo con confianza.

Marshrutka

En cuanto a los taxis, los hay de dos tipos: los oficiales y los no oficiales (lógicamente más baratos). Sin embargo, ten cuidado con estos últimos pues pueden detectar a los turistas y tratar de timarlos. Es fácil distinguirlos: los primeros como en España tienen una placa sobre la matrícula y los otros no.

Los transportes urbanos son una experiencia imprescindible, a veces desagradable pues muchos rusos conducen como pilotos de F1 y, además, sus carreteras están llenas de baches.

Tomar los transportes públicos en el país.

En un país tan grande como Rusia, el avión sigue siendo el medio de transporte más rápido. Llegan a todas las capitales de región. Sin embargo, para conocer mejor el alma rusa, lo mejor es tomar el tren.

La red ferroviaria de Rusia es bastante popular, sobre todo entre los extranjeros, gracias a su mítico transiberiano. Éste se divide ent res ramas: el transiberiano (Moscú-Vladivostok), el transmongoliano (Moscú-Ulan Bator) y el transmanchuriano (Moscú-Beijing).

Hace falta una semana para llegar a Vladivostok. Incluso sin ir muy lejos, los trayectos siguen siendo bastante largos. Haz como los rusos: un stock de provisiones y ropa cómoda. El ambiente en el tren es muy caluroso, el viaje es largo, ¡mejor ponerse cómodo! A menudo verás a los rusos en zapatillas o en chanclas. En las estaciones encontrarás todo lo necesario para reponer provisiones, sobre todo porque el vagón puede estar parado allí durante horas (horario disponible en cada vagón) En los andenes, las babushkas venden frutas y verduras, un kiosco propone charcutería o té. El té es una bebida muy popular en Rusia, se bebe durante todo el día, por eso en el tren siempre hay un samovar (¡no olvides tus bolsitas de té y tu taza!) En el tren, a lo largo de las horas, se entabla conversación con los vecinos, se juega a las cartas, se lee, se beben chupitos de vodka y ¡a menudo se conoce a gente interesante!

Ambiente en el transiberiano en segunda clase

La compra de los billetes en bastante sencilla, en internet, en los hoteles o directamente en la estación. El precio del billete varía en función del vagón: platskart es la segunda clase y kupé la primera. De todos modos, si el billete ha sido comprado por internet, habrá que ir a la estación un poco antes (para no estresarse e ir con prisa) para retirar el original (ya sea en la taquilla o en una máquina expendedora).

El transiberiano sigue siendo una línea que cubre grandes distancias. Por ello, para ir a ciudades relativamente cercanas, deberás tomar trenes poco cómodos, con asientos de madera: los elektrichkas. Sin embargos, estos trenes no están muy extendidos en las ciudades alejadas de Moscú o San Petersburgo, donde el autobús será el único medio de transporte posible. Aunque el viaje sea largo, el precio es muy bajo.

Marie Cavalié
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Actualizado el 2 octubre 2015
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