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Johannesburgo

Informaciones prácticas sobre Johannesburgo

  • Lugar o Monumento religioso
  • Fiestas y festivales
  • Museos
  • Lugar o Monumento histórico
4 / 5 - 3 opiniones
Cómo ir
A 50 km de Pretoria en coche
Cuándo viajar
Todo el año pero idealmente de abril a octubre
Duración mínima
1 a 2 días

Experiencias inolvidables que vivir Johannesburgo

Opiniones de viajeros sobre Johannesburgo

David Debrincat Gran viajero
684 opiniones en total

A 50 km de la capital, Pretoria, Johannesburgo es la capital económica más rica de África.

Aconsejo:
Aunque sin paranoias, deben seguirse determinadas normales elementales de seguridad en Johannesburgo. De noche, desplázate en taxi exclusivamente y no lleves puesto nada ostentoso.
Mi opinión

En un viaje por Sudáfrica, Johannesburgo es la puerta de entrada o de salida. Megalópolis enorme y apabullante, no te plantees pasarla por alto, aunque su índice de criminalidad sea de los más altos del mundo. Opta por los taxis para desplazarte de un barrio a otro. A pie, planifica tu itinerario. El ambiente puede cambiar de una calle a otra.

Paranoias aparte, Johannesburgo es una ciudad que hay que descubrir por su cultura, su energía y su papel en la historia. No dejes de visitar Constitution Hill, Prison Number Four, el Museo del Apartheid, el Centro de Orígenes y, por supuesto, el famoso barrio de Soweto.

Melissa Cadarsi Gran viajero
25 opiniones en total

Johannesburgo es una de las ciudades principales de Sudáfrica. Desgraciadamente, conocida por sus problemas de seguridad, te da una visión necesaria de las páginas más negras de la historia de este país.

Aconsejo:
Siempre hay que ser prudente, pero hay que estar también preparado para un choque emocional de verdad. Lo que sabemos del apartheid en Sudáfrica es solo la versión light.
Mi opinión

He pasado poco tiempo en esta ciudad, una sola noche al final de mi estancia en Sudáfrica. Da un poco de miedo... pero aun así me parecía indispensable visitar el Museo del apartheid de Johannesburgo.

Así que fui con un amigo. Es relevante mencionar que soy mestiza y mi amigo blanco. Sí, es importante porque desde la entrada al museo, tuvimos que separarnos: como cualquier edificio público durante el apartheid, el museo tiene dos entradas: una para los blancos y otra... Ya estábamos metidos en el ambiente. 

Este museo reconstituye la historia de Sudáfrica. Descubrí la historia de las etnias presentes antes de la llegada de los europeos, la colonización progresiva de la tierra por explotadores agrícolas de origen holandés, los bóers, después la llegada de los ingleses por Ciudad del Cabo. Descubrí la existencia de la guerra de los bóers y sus campos de concentración y el establecimiento progresivo de un estado cuyas leyes se basaban en el color de la piel. Lo que más me chocó es que mientras en el resto del mundo, el color de la piel dejaba de ser un prejuicio para los ciudadanos, en Sudáfrica, esta política racista cogía fuerza hasta alcanzar su paroxismo en los años 60. La exposición es la parte bonita de los testimonios con fotografías y películas de la época. Del museo se sale con un nudo en la garganta y mal cuerpo. A pesar del final del apartheid, pensaba que un país que ha sufrido tales traumas necesitaría obligatoriamente mucho tiempo para «recuperarse». 

Afortunadamente, la noche fue mucho más agradable gracias a la acogedora bienvenida en la casa de huéspedes en la que me alojaba, ¡ un pequeño remanso de paz en Johannesburgo ! Su piscina y su jardín florido ofrecen el bien merecido descanso después de tantas emociones.

Camille Griffoulieres Gran viajero
151 opiniones en total

La ciudad más grande de Sudáfrica resulta impresionante por sus dimensiones crecientes y su diferenciación interna. En el centro: Hillbrow, Yeoville y Downtown, con barrios peligrosos y pobres. En el norte: barrios ricos en torno a Sandton

Aconsejo:
Opta por alojarte en Sandton si te van las villas lujosas dotadas de un eficiente sistema de seguridad; en cambio, en Newtown o Melville, lugares más céntricos, podrás disfrutar de un estilo de vida más alternativo así como descubrir una población urbana mestiza e interesante.
Mi opinión

Johannesburgo se está transformando poco a poco; esta ciudad me fascina yme asusta al mismo tiempo: los barrios del centro siguen siendo muy peligrosos; nadie se queda mucho tiempo allí de noche, pero se nota un cierto cambio, como las rehabilitaciones de los edificios, algo que recuerda a Nueva York en la década de los 80. Sé prudente al escoger tu medio de transporte (usa las autopistas si pasas por el centro en coche alquilado), pero no te asustes demasiado: los barrios más interesantes son seguros.

La gente rica vive en prisiones doradas, casas con piscina y sistemas de alta seguridad en torno a Sandton, el nuevo barrio de negocios que queda muy alejado de Downtown y que no me gusta demasiado a nivel personal. Lo único que se puede hacer en este lugar es comprar en tiendas lujosas, mientras que en el centro se encuentran todos los museos y bares animados...

Se trata de una ciudad claramente diferenciada a nivel interno, pero al mismo tiempo es dinámica, con muchas oportunidades laborales para los jóvenes titulados negros, lo que crea una auténtica mezcla social que resulta difícil de encontrar en otras zonas del país (por ahora). El centro de la ciudad es muy bonito y algo caótico: cuenta con nuevas zonas de alterne, y los rascacielos y las tiendas de art déco están ya abandonadas. Algunas como la torre Carlton se han rehabilitado (la visita al último piso para ver la ciudad se llama Top of Africa, algo que resulta imprescindible de ver).

La mejor opción para ver la ciudad de Johannesburgo consiste en tomar el autobús City sightseeing, con techo descubierto: permite verlo todo. Se detiene en todos los puntos turísticos, su precio es mucho más barato que el de un taxi y la visita guiada está bien documentada: el trayecto es seguro. El domingo puedes visitar el Maboneng Project, una antigua fábrica en pleno Hillbrow que se ha transformado en mercado gastronómico y de objetos de ocasión; el sábado, la animación se halla en Braamfontein: un conjunto nuevo de bares y restaurantes interesantes donde también tiene lugar el Neighbourhood Market (con puestos de comestibles).

Algunos museos son imprescindibles en Johannesburgo: el museo del apartheid, las galerías de arte contemporáneo, el Museum Africa, el Wits Art Museum (totalmente nuevo) y, por supuesto, Soweto, pero no se encuentra muy cerca (la casa de Nelson Mandela y el museo Hector Pieterson, entre otros puntos de interés). La ciudad de Pretoria tampoco queda lejos; forma parte de la misma megápolis y resulta sencillo acceder a ella gracias el nuevo Gautrain. Me fascinó descubrir a una juventud interesante, así como encontrar lugares perfectos para salir y escuchar música deep house sudafricana. ¡La ciudad tiene todo el aspecto de una urbe africana del futuro! 

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