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Hasankeyf: esplendor efímero

El trayecto para llegar a Hasankeyf es magnífico. Una sensación de aislamiento, de libertad y de maravilla asalta al visitante desde el primer momento. El río Tigris continúa allí su curso sin descanso. Traza meandros por los acantilados coronados de construcciones trogloditas, mientras que las ovejas se desplazan lentamente sobre los campos que se extienden alrededor. Bienvenido a Hasankeyf: esplendor efímero.

Si viajas a Turquía y tienes algo de tiempo para explorar este hermoso país y alejarte de las rutas turísticas señalizadas, Hasankey promete ser una de tus sorpresas más agradables. Si bien esta ciudad representa un destino turístico para los turcos que residen por sus alrededores, recibe pocas visitas de los extranjeros. Primer punto positivo: tu visita te parecerá más auténtica de esta manera. Además, la ciudad no ha sufrido muchas transformaciones desde hace cierto tiempo, conservando así su carácter tradicional, rodeada de una encantadora naturaleza en todas las temporadas del año. 

Una ciudad con muchos yacimientos arqueológicos.

Antes de ir de visita por la ciudad, encontrarás a medio camino el Mausoleo de Zeynel Bey, levantado en 1473, con un estilo que recuerda al propio de Asia central y que se funde muy bien en el paisaje. Después podrás dirigirte al río Tigris, que prosigue al pie del acantilado que ha ido formando desde hace varios milenios. Más tarde podrás penetrar en una pequeña aldea que te conducirá por un puente sobre el río, construido junto a las ruinas del antiguo puente, uno de los más impresionantes de su época que fue levantado en el siglo XII por los turcomanos artukides. Se hundió a mediados del siglo XVII. Antes de atravesar el puente, si lo deseas, podrás sentarte sobre unas alfombras que se disponen dentro de una especie de cómoda yurta con vistas sobre el río y la ciudad.

Una vez pasadas las callejuelas de Hasankeyf y el mercado, podrás visitar la Mezquita al-Rizq, construida en el siglo XV y muy bien conservada. Tendrás la impresión de caminar hacia el pasado.

Ya solo te queda explorar la Ciudadela de piedra. No sigas el camino tradicional, ya que, si bien no hay muchos turistas por la ruta habitual, este camino oculto es más bien de tipo aventurero, más acorde con el espíritu del lugar. Si bordeas la entrada principal por la izquierda y rodeas el casco antiguo (merece una visita antes o después), llegarás al pie de los acantilados y hallarás una familia sirviendo el té en mitad de este paisaje onírico, a cielo abierto. Desde allí verás flechas rojas pintadas sobre la piedra. Puede parecerte extraño este consejo, ¡pero sigue las flechas! Te permitirán atravesar el cañón formado por piedras y te guiarán hasta las cimas donde podrás admirar todas las construcciones trogloditas, el Tigris, el casco antiguo y quedarte solo, rodeado de naturaleza. De lejos, una de las vistas más fantásticas que he tenido la suerte de contemplar.

Cumbres de Hasankeyf

Al descender de nuevo, podrás errar por los barrios del casco antiguo, donde verás algunas mezquitas centenarias, así como diversas ruinas y ciertos locales extremadamente amistosos.

Un patrimonio en peligro

Todas las maravillas de las que hablo, todos estos tesoros arqueológicos, todas estas ruinas, este magnífico paisaje, estos lugares de culto y estas casas donde vive la gente desde hace varios siglos, todo, absolutamente todo, va a ser destruido, cubierto por las aguas que llegarán con la construcción de la presa de Ilısu.

Una historia rica y milenaria (que puede remontarse hasta antes del siglo X y que ha visto sucederse el dominio de los bizantinos, de los musulmanes, de los artukides, de los ayyubides, de los mongoles, Aq Qoyunlu, del Imperio Otomano y, por último de la República de Turquía) está a punto de desaparecer. 

Además, esta presa va a obligar a desplazarse a 60 000 personas que residen en la zona que se va a convertir en "embalse". Los locales están reocupando las casas trogloditas en señal de desafío a las autoridades. Varias manifestaciones se han sucedido al respecto, pero el Estado no reacciona, al menos por el momento 

Apresúrate en visitar este magnífico lugar y, si te sientes con fuerzas, haz lo posible para evitar la destrucción de este paraíso sobre la tierra.

Silvia Garcia & François Vioud
39 contribuciones
Actualizado el 22 septiembre 2015