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Ella y sus plantaciones de té del fin del mundo

Se puede ir a Ella en tren. El viaje es largo, pero son siete horas a través de la región montañosa, entre paisajes preciosos. Te encantará la paz que reina en esta pequeña localidad. Conviene reservarle, por lo menos, uno o dos días de tu viaje por Sri Lanka.

Una marcha atravesando plantaciones de té

Para encontrar el camino que sube al pequeño pico de Adán, baja por Passara Road hasta la parte baja de la ciudad. A continuación, avanza varios cientos de metros por la carretera. Es un paseo muy bonito y se hace fácilmente en menos de medio día. Verás un vivero pequeño y, a su izquierda, un camino que sube hacia la colina más alta del lugar. Hay un cartel que indica la dirección hacia el pequeño pico de Adán. La marcha dura aproximadamente una hora y media (ida y vuelta) y la recomiendo muchísimo. El camino va atravesando numerosas plantaciones de té. Tiene unas vistas panorámicas impresionantes del valle y del río Kirindi Oya. Por el camino te cruzarás con agricultores en plena faena. Seguro que se ofrecen voluntarios a hacer una pausa para una foto. A mitad de camino, te encontrarás con un anciano que vende bisutería hecha con semillas. Parece ser que es muy conocido por la zona. La prueba patente es su libro de visitas. ¡Seguro que te lo enseña!

Sigue por el camino hacia la cumbre. La marcha se hace a partir de ahí un poquito más dura. Después de veinte minutos, habrás llegado a lo alto del pequeño pico de Adán. Si está el día despejado, podrás ver a todo alrededor: las plantaciones de té, algunas fábricas en las colinas circundantes y muchas cascadas, según la época del año.

El pequeño pico de Adán

Cascadas de Ravana: las más impresionantes del país

Las cascadas de Ravana se encuentran a unos cinco kilómetros del pueblo de Ella. Puedes ir andando desde allí. Tienen fama de ser las más imponentes del país. Como son las únicas que vi, no puedo opinar.

Desde Ella hay que coger la carretera 23 en dirección a Wellawaya. Ve con mucho cuidado. No hay ningún camino habilitado y suele haber mucho tráfico. La gente de allí no tiene ningún reparo en pisarle al acelerador, haya o no alguien andando por el arcén. Después de una hora de marcha como mucho, verás las cascadas a tu derecha. La otra opción es ir en el autobús de línea que va hacia Wellawaya.

Las cascadas de Ravana forman parte de esos parajes maravillosos, pero olvidados por los turistas. Las cascadas son frecuentadas casi exclusivamente por ceilaneses. Unos vienen de cerca y otros de lejos, ya que son muy populares en Sri Lanka. Si no quieres hacer lo típico, vas por buen camino. Con saltos de más de veinte metros, las cascadas caen por la montaña entre peñascos colosales de colores oscuros. Una roca negra tintada de chorreones rojos: un rinconcito sensacional. Dependiendo del tiempo que haga, seguramente podrás bañarte con los ceilaneses en cualquiera de las piscinas naturales que se forman al pie de los saltos de agua.

Paul Engel
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Actualizado el 21 mayo 2015