Ideas
  • ¿Con quién viajar?
  • ¿Qué actividad?
  • ¿En qué temporada?
  • ¿Qué estilo de viaje?

En las islas Brijuni, ¡en compañía de Tito!

En 1983, las islas Brijuni (o Brioni) fueron clasificadas como parque nacional de Yugoslavia (antes de la proclamación de la República de Croacia en 1990). El archipiélago, donde solo las dos islas principales pueden ser visitadas, ofrece un magnífico entorno y alberga una variada vegetación, admirablemente preservada. También, puedes realizar el recorrido por Veli Brijun en bici o a pie...

Veli Brijun, en plena renovacion turística

La travesía de Fazana a Veli Brijun dura solamente quince minutos. Al llegar a la isla, comprobarás hasta qué punto se ha desarrollado el turismo, especialmente para la alegría de los visitantes: cuatro hoteles de estilo histórico y tres villas (en la costa oeste de la isla) son el hogar de aquellos que quieren pasar algunas noches en el archipiélago. Un campo de golf ocupa el norte de la isla, un museo arqueológico está ubicado en la ciudadela del siglo XVI, un tren turístico ofrece una visita guiada, etc.

Pero aunque los comentarios permiten entender mejor la historia del archipiélago, todo muy emocionante, apreciaras también descubrir la isla más tranquilamente, a tu propio ritmo. Para ello, una caminata o un paseo en bici es lo ideal. Descubrirás los restos de una villa romana del siglo I a.C, y, especialmente, los restos de una historia más reciente, la de la segunda mitad del siglo XX, en la época de Tito y Yugoslavia...

Una historia original, ni al este ni al oeste

El archipiélago de Brijuni, o al menos su isla principal, estuvo ocupada durante más de 2.000 años. Las columnas romanas que aún siguen en pie se encuentran a unos treinta minutos a pie hacia el sur, desde tu punto de llegada, y son un excelente testimonio de la época. La iglesia de Saint-Germain, que posee unas reproducciones de frescos medievales de Istria, y la ciudadela del siglo XVI ilustran, por su parte, la civilización medieval y el Renacimiento, particularmente floreciente en el Adriático. Las islas Brijuni ya eran también de las más apreciadas en las rutas marítimas mediterráneas de aquellos tiempos.

Restos romanos en Brijuni

Estas fueron las mismas razones que convencieron a Tito para instalarse en Brijuni: paisajes y una vegetación excepcionales, la proximidad a tierra firme, el cruce de las rutas oriental y occidental, y, especialmente, la insularidad, que le permitía recibir de forma segura a los jefes de estado que acudían a discutir con él la dirección que debía tomar el grupo de países no alineados (ni con la política del bloque occidental, ni con el bloque de los países del este, durante la Guerra Fría). Para terminar tu descubrimiento de las islas Brijuni, no te pierdas la exposición de Tito, instalada cerca del hotel Karmen. Descubrirás también las caras de algunas estrellas internacionales...

Marie TSOUNGUI
133 contribuciones
Actualizado el 22 marzo 2016