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Desiertos de Marruecos: ¿cuál elegir?

Hacer un paseo en camello por el desierto marroquí es una actividad imprescindible que no podrás evitar. ¿Cómo disfrutar de un paseo en camello inolvidable alejado de las hordas de turistas en bermudas?

Las dunas rosadas de Merzouga

Hay dos lugares principales para descubrir el desierto marroquí, y resulta un poco difícil hacer una recomendación, porque ambos son muy diferentes el uno del otro. El desierto de Merzouga, conocido por sus dunas rosadas al amanecer, es fácilmente accesible desde las Gargantas de Dades o las Gargantas de Todra, dos lugares impresionantes y representativos del Marruecos rural.

Merzouga se reduce a una hilera de hoteles; los turistas vienen aquí para hacer una ruta en camello por elErg Chebbi, y los que no tengan todavía un guía, se verán acosados. Ponte firme y regatea. En Marruecos, los precios son muy variables. Ir en camello no es muy cómodo para el trasero. No vale la pena hacer un recorrido en camello de varios días. Sin ir muy lejos, uno se encuentra pronto en medio de la nada, sobre todo en temporada baja. En otoño por ejemplo tendrás muchas posibilidades de caminar solo por las dunas doradas.

Por lo general, tras unas 2 horas en camello, nos instalamos en un campamento donde se toma un tajine con el guía. El alojamiento es muy básico, sobre pieles y con mantas gruesas. Te recomiendo levantarte pronto para disfrutar del amanecer. Estarás de vuelta al campamento base a eso de las 11 h. La mayoría de los hoteles te dejan descansar si tomas el almuerzo mientras esperas el autobús.

Paseo en camello por el desierto marroquí

Las exuberantes palmeras del valle de Drââ

El Erg Chegaga se encuentra en el extremo del valle de Drââ, una región de oasis exuberantes y pueblos bereberes poco frecuentados por los turistas que suelen detenerse en Ouarzazate, o estancarse en Marrakech. El trayecto no es demasiado fluido hasta M'Hamid, la ciudad de partida de las excursiones del Erg Chegaga.

Por el camino hay que pasar obligatoriamente la noche en Zagora, la ciiudad que probablemente me haya impactado más durante mi viaje por Marruecos. Uno se siente de verdad en el cuento de las mil y una noches. Bajo el calor sofocante, se puede subir hasta el Djebel Zagora, una especie de pequeña montaña pelada que parece examinar la ciudad berber. A la vuelta piérdete entre las palmeras, mientras caminas por los senderos como lo hacen los locales.

Es difícil elegir entre Merzouga y el valle de Drââ, te recomendaría que hicieras ambas cosas en lugar de pasar tiempo en Casablanca o Rabat, ciudades bastante convencionales en comparación a lo que ofrece el mágico sur de Marruecos.

Julie Olagnol
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Actualizado el 23 marzo 2016
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