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Un ejemplo de la desmesura china: Harbin y su festival de esculturas de hielo y nieve

Harbin es la décima ciudad más grande de China y cada invierno atrae a un millón de visitantes, a pesar de que las temperaturas suelen descender hasta rondar los -30 oC. Entonces, ¿por qué decidimos unirnos a toda esa gente y enfrentarnos a ese frío polar? Porque Harbin organiza cada año el festival de esculturas de hielo y nieve, ¡un evento descomunal que atrae a grandes masas de turistas y a fotógrafos de todo el mundo!

Harbin de día

El festival de esculturas de hielo y nieve está repartido por numerosos parques, entre los que destaca Sun Island. Solo se puede visitar de día, ya que las esculturas están hechas de nieve y no soportarían el calor de la iluminación artificial. En invierno, la nieve cubre toda la superficie de este lugar. Sin embargo, en verano se revela como un inmenso y verde parque situado en la ribera del río Songhua. Las obras están repartidas por todo el parque y algunas de la esculturas son de un tamaño superior al de un bloque de pisos. Mi escultura preferida de este año ha sido una de un rostro femenino, inmenso, efímero y cuya ejecución me pareció soberbia. Además, el parque oferta numerosas actividades de ocio: curling, patinaje sobre hielo, paseos en trineo tirado por perros y hasta cuentan con unos toboganes esculpidos en hielo por los que lanzarse en trineo. ¡Probado y aprobado!

Harbin y su música

Harbin de noche

En esta región anochece muy pronto, a las 16:30 h aproximadamente. A esa hora todo el mundo se dirige al parque principal del festival: el Ice and Snow World. Recorrimos todo el parque, que estaba repleto de esculturas de hielo de tamaño XXL. Dichas esculturas son réplicas de monumentos famosos y su exagerada iluminación les da un aspecto realmente kitsch. Este año, la escultura estrella era una réplica de la iglesia Hallgrímskirkja de Reikiavik, con una altura de 46 metros y colores cambiantes.

Era imposible que las esculturas se derritieran, ya que los termómetros marcaban aquella noche -35 oC. Tras varias horas de visita, durante la cual hicimos una pequeña pausa en una cafetería (la temperatura debía rondar los 0 grados en el interior de la cafetería, así que ni siquiera nos quitamos los abrigos…), estábamos agotados, ya que habíamos gastado todas nuestras energías en luchar contra el frío. ¡Ya era hora de volver al calor del hotel!

Harbin de noche

Pero Harbin no es solo el festival de hielo

La ciudad de Harbin sabe cómo atraer turistas, ya que además del festival, cuenta con un acuario, que nosotros no llegamos a ver, y sobre todo con una reserva de tigres siberianos. La reserva está rodeada por una gran urbanización de bloques de apartamentos. Imagínate, un piso con vistas a los tigres desde el salón... ¡No está nada mal!

La reserva es enorme, nos montamos en un autobús para observar desde dentro a los tigres y luego paseamos alrededor de sus jaulas. También te dejan darles de comer... Por unos pocos yuanes puedes comprar una gallina viva y dársela de comer a los tigres, pero también se pueden comprar vacas o cerdos… Las personas más sensibles y los defensores de los derechos de los animales será mejor que se abstengan, aunque yo debo confesar que ver a los tigres siberianos cazar a pocos metros de distancia fue realmente impresionante.

Como teníamos tantas ganas de disfrutar del lado más lúdico de la ciudad, casi pasamos por alto la gran belleza del casco antiguo de Harbin y sus viejos barrios judíos y rusos… Sin embargo, al pasear por sus calles pudimos disfrutar de un agradable e interesante recorrido por la historia. ¡Harbin es mucho más que su festival de hielo!

Amelie Voyagista
10 contribuciones
Actualizado el 24 agosto 2015