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Isla de Pascua, entre la leyenda y la historia

Rapa Nui es el nombre original de la Isla de Pascua, una belleza en medio de ninguna parte. La isla no es más que un pequeño grano de arena perdido en mitad del océano Pacífico. Rapa Nui es además el territorio más aislado de nuestro planeta. Chile se encuentra a 3760 kilómetros, pero más lejos aún está Tahití, a 4100 kilómetros. Los vecinos más cercanos son los poco más de cincuenta habitantes de la isla de Pitcairn, a 2000 kilómetros de distancia. Eso en cuanto a su ubicación geográfica. A partir de ahí, todo lo que se cuenta de ella no son más que suposiciones. Tal es el encanto de la Isla de Pascua que ha dado origen a un gran número de hipótesis y a muy pocas certezas. Bienvenido a uno de los lugares más importantes del turismo de Chile.

Un rey y seis hijos

Todo comenzó en la playa de Anakena. En ella desembarcó Hotu Matua, el primer rey de la isla. Sus seis hijos fundaron los diferentes clanes que se repartieron la isla, haciendo una división como si de una tarta se tratase. Cada zona tenía acceso al mar. Durante siglos se desarrollaron numerosas creencias y ceremonias como la del Tangata Manu (hombre-pájaro). Las guerras tribales cada vez eran mayores y la inmigración, primero de los orejas cortas y más tarde de los orejas largas, hizo aumentar la población hasta casi alcanzar los 10 000 habitantes. Al tratarse de una superficie limitada y con una evidente falta de recursos para tantos habitantes, las guerras eran cada vez más habituales y sanguinarias. El continente fue ajeno a todos estos conflictos hasta el día de Pascua de Resurrección de 1722, en el que el holandés Jacob Roggeveen redescubrió la isla. Durante más de un siglo, los pascuenses fueron exterminados o esclavizados por los navegantes que pasaban por la isla. En 1870 solo quedaban 110 habitantes. En 1888 Rapa Nui es anexionada a Chile. A partir de los años 70 del siglo pasado la isla conoció un gran impulso gracias al turismo. Actualmente, la isla recibe 60 000 visitantes cada año.

¿Quiénes eran los primeros habitantes de la Isla de Pascua?

El arqueólogo noruego Heyerdahl publicó la hipótesis de que los pascuenses eran de ascendencia peruana. Actualmente esta teoría es muy discutida. A lo largo de los años se han planteado muchas otras hipótesis, la mayoría de ellas bastante descabelladas. Hay teorías que defienden que los pascuenses podrían tener sus orígenes en la Polinesia, probablemente en las actuales islas Marquesas. Otras apuntan a que podrían tratarse de descendientes lejanos de los norteamericanos, hebreos, africanos, egipcios, arios o vikingos, tratarse de un pueblo procedente de un continente que acabó inundado por el océano... ¡O incluso tener origen extraterrestre! Es posible que algún día las tablillas con escritura rongo rongo nos revelen todos los secretos de los rapanui. Hasta el momento, nadie ha sido capaz de descifrarlas de forma precisa. Solo los maoríes rongo rongo podían interpretarlas. Lamentablemente, fueron esclavizados y posteriormente exterminados por los peruanos.

El culto al hombre-pájaro

Todo tenía lugar en el antiguo pueblo de Orongo, junto al acantilado. Orongo era la aldea en la que se celebraba cada año el culto al hombre pájaro o Tangata Manu. Cada clan designaba a su representante, el Hopu Manu. A la persona nombrada se le pintaba completamente de rojo y se le afeitaba la cabeza, las pestañas y las cejas. Comenzaba entonces un año de aislamiento en una de las casas de piedra de Orongo. Tenían que estar todo ese tiempo sin salir, con prohibición expresa de bañarse en el mar, tener relaciones sexuales, lavarse y cortarse el pelo y las uñas. Cuando llegaba el día de la ceremonia, cada Hopu Manu debía afrontar una carrera extremadamente peligrosa. Se trataba de descender los 300 metros del acantilado, con una pendiente prácticamente vertical y nadar hasta la islote Motu Nui, situado justo enfrente, luchando contra el agitado mar y sorteando a los tiburones. Una vez llegaba al islote, debía robar de su nido un huevo de Manu Tara (gaviotín pascuense). La búsqueda podía llevar semanas. Tras encontrar el huevo, debía recorrer el mismo camino a la inversa, afrontando los mismos peligros y escalando por el acantilado. El Hopu Manu que vencía lograba el título de Tangata Manu. Los misioneros prohibieron esta ceremonia en 1866.

Moáis inacabados

¿Y los moáis?

Son la atracción principal de la isla. Se puede decir que son el principal motivo de cualquier visita a la isla durante un viaje a Chile. Los verás por todas partes, de pie sobre los ahus (las plataformas ceremoniales) o tirados en mitad del campo. Para comprender mejor su historia, debes ir a Rano Raraku, un lugar prodigioso y lleno de magia. 

En este lugar fueron tallados el 95% de los moáis. El paisaje es de una belleza excepcional. En el cráter del volcán hay un lago cubierto de juncos y totoras. En sus laderas, podrás sentir como sus 397 estatuas inacabadas, abandonadas o dañadas te observan. En este lugar también se encuentra el moái de mayor tamaño jamás realizado. Mide alrededor de 22 metros y debe de pesar, como mínimo, 160 toneladas. Seguramente mucho más. Está inacabado, pero seguramente habría sido imposible de transportar. A día de doy aún no se sabe con certeza cómo se desplazaban estas estatuas, en ocasiones recorrían distancias de más de 20 kilómetros. ¿Se transportarían tumbadas sobre troncos? ¿Tirarían de ellas y luego las colocarían de pie de algún modo sobre los ahus? La tradición oral ha hecho llegar hasta nuestros días que los moáis eran transportados en vertical, de pie, hasta sus plataformas. Este dato sirve para dar cierta credibilidad a la hipótesis que defiende que estos gigantes de piedra eran desplazados con ayuda de cuerdas, totalmente en vertical y avanzando centímetro a centímetro. Numerosas teorías pero ninguna certeza. Ni siquiera se sabe de forma precisa cuánto tiempo hace que fueron tallados y colocados en sus plataformas. Una cosa es segura, el transporte tendría que ser muy delicado, ya que ni siquiera un tercio de los moáis llegaron a su destino. No es raro encontrar moáis tirados en mitad de la isla.

Algo más lejos se encuentra la cantera de Puna Pau, el lugar donde fueron tallados los pukao. Este lugar también está asociado a numerosas hipótesis, ya que nadie ha logrado explicar aún cómo esos bloques de piedra roja de 10 toneladas fueron colocados sobre las cabezas de los moáis.

Aunque todo sean hipótesis y nadie pueda asegurar con certeza nada acerca de estos monumentos, el hecho de no encontrar respuestas a tus preguntas tampoco te importará demasiado. La magia y el misterio que se respira en este lugar serán más que suficiente para cautivarte.

David Debrincat
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Actualizado el 24 agosto 2015