Destino poco conocido, Bulgaria sorprende por su riqueza arquitectónica y arqueológica. La mezcla de culturas que se hace patente en cada rincón de este país bañado por el mar Negro le otorga sin duda cierto interés.
Sofía es la pequeña y coqueta capital del país. Esta ciudad sonríe y halaga al visitante, quien se deleita observando su belleza. Principales atracciones: la estatua de Sofía que corona la ciudad (se encuentra en el lugar donde antes se alzaba una estatua de Lenin) y la catedral ortodoxa Sveta Nedelya (especialmente magnífica durante los días soleados). Esta ciudad posee una personalidad cambiante y sigue siendo misteriosa; quizá por esta razón se puede encontrar allí una iglesia ortodoxa, una mezquita y una sinagoga, a tan solo unos pocos metros de distancia una de la otra. Esta ciudad magnífica es uno de los secretos mejor guardados de la región, un destino que los viajeros se van recomendando unos a otros a hurtadillas.
A 120 kilómetros de Sofía se encuentra el monasterio de Rila, de aspecto impresionante gracias a sus vivos colores, sus frescos y, sobre todo, a las vistas que ofrece. ¡Aquí tienes incluso la posibilidad de hospedarte!
Otros lugares que deberían también incluirse en tu programa de vacaciones por Bulgaria: Veliko Tarnovo, animada ciudad universitaria famosa por su castillo, sus espléndidas vistas y sus atardeceres suntuosos. En la costa del mar Negro se puede disfrutar de Varna, llena de vida y de historia. Por último, los amantes de la naturaleza y de los deportes de invierno pueden visitar Bansko, pequeña estación de esquí situada al pie del parque nacional del Pirin.
Koprivchtitsa está considerado como imprescindible en Bulgaria. Pueblo del renacimiento nacional con coloridas casas, azules, crema, lilas, en una entorno verde de media montaña, es un lugar-museo venerado por los búlgaros.
En lo más profundo de los montes Ródope, Shiroka Laka lanza su hechizo al viajero. Desde lo alto de su valle montañoso, este pueblo perfectamente conservado cuenta la historia del Renacimiento Nacional Búlgaro. Su armonía arquitectónica deja perplejo a todo el mundo.
Impresionante ciudad histórica ubicada en la montaña de Pirin, Melnik cuenta con una cantidad increíble de monumentos históricos, sobre todo por su pequeño tamaño.
Al norte del todo está Balchik, uno de los sitios más bonitos de toda la costa búlgara del mar Negro. Esta ciudad portuaria, risueña, sin adulterar, encaramada en los acantilados de arenisca que dominan la costa, destaca por su mezquita y por el fabuloso palacio Dvoretsa.
En el flanco norte de los Balcanes, la pequeña ciudad de Tryavna es un lugar de paso importante que no puede faltar en un recorrido cultural por Bulgaria. El casco viejo está muy bien conservado y es una de las mejores muestras del estilo del Renacimiento Nacional.
Panichishte es una pequeña estación de esquí en la vertiente norte de las montañas Rila, cerca de la ciudad balneario de Saperava Banya. A 1.350 metros de altitud, su nieve estacional es abundante. En verano, es una puerta de entrada al Parque Nacional de Rila.
Esta pequeña estación de montaña, en el corazón de los montes Rila, es una excelente elección tanto para el senderismo estival como para esquiar. Con buenas pistas, un paisaje espectacular y una arquitectura armoniosa; todos los atractivos de la montaña están ahí.
Pequeño pueblo ubicado en las alturas de los montes Ródopes, Dobarsko está bastante aislado y alejado de las rutas turísticas, es por lo tanto un auténtico destino tradicional.