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Viaje al planeta Capadocia

Capadocia me hizo soñar durante mucho tiempo. Acariciaba las fotos del album "Viaje a Turquía" de un familiar; señalaba con un dedo las insólitas formas de la región. Me imaginaba un campo interminable de piedras y montañas que solo podía penetrar el sonido de mi voz. Años más tarde, llegué a este valle de magia, me perdí en su ambiente que absorbía luz, sonido, colores y lo transformaba todo en un inmenso país de sombras y de formas que solo la imaginación podía comprender. Mi voz podía atravesar estos gigantes de tierra, los cuales se colaban por cada esquina, invisibles a la vista. Me encontraba en otro planeta, un planeta de ensueños.

Viaje a otro planeta 

Esta tierra onírica parece encantar a todos sus visitantes, los cuales se ven atraídos hacia ella cada mes, una temporada tras otra. La mayoría de sus habitantes ha nacido o vivido siempre en Capadocia. Conocen todos los caminos, incluidos los senderos de tierra batida. Los locales saben que te enamorarás de esta tierra y que un día volverás a ella, buscando recuperar el tiempo que una vez pasaste aquí, sobre este otro planeta. 

Una escapada por Capadocia, ya sea para visitar sus espacios abiertos, sus yacimientos subterráneos, sus cuevas o sus capillas cerradas, puede parecerte "eterna", ya que una vez llegas a este lugar, el tiempo parece suspendido y cientos de imágenes y sonidos colman el espacio. 

Los grandes espacios 

La región de Capadocia está situada en la planicie central de Anatolia, lugar donde las fuerzas de la naturaleza se han encargado de moldear montañas y valles, los cuales se extienden por las ciudades de Nevşehir, Ürgüp, Avanos. Otras formaciones volcánicas aparecieron también en Karain, Karlik, Yeşilöz y Soğanlı. La distancia entre Capadocia y Estambul no supera los 730 km y, sin embargo, los contrastes de los paisajes son extremos; dan la impresión de haberse alejado a miles de kilómetros, de haberse transportado a otro planeta.

Sobre este planeta podrás hallar, en Çavuşin, a 1050 m de altitud, la cuesta del monte Bozdag, de 274 metros, desde el cual la cadena volcánica que rodea la región de Capadocia puede distinguirse fácilmente. En ella se erigen dos gigantes apagados: el Hasan Dağ con 3916 m y el Erciyes Dağ con 3253 m. 

Más allá se extienden el valle blanco y el valle de Uçhisar: dos franjas de terreno que terminan en una planicie árida, invadida por esculturas rocosas. Más adelante se suceden, uno tras otro, varios acantilados con palomares que evocan las promesas de amor y de prosperidad que hacían los hombres a la familia de su futura esposa. Desde el valle rojo podrás admirar cada atardecer. Té çay, alfombras, aventureros haciendo parapente, silencio y un valle tan hermoso que podrás perderte en sus abismos.

Por último se hallan los espacios verdes, con cascadas y marismas que emiten fascinantes sonidos. Muchas excursiones se pueden hacer por el parque de Ala Dağlar, hasta llegar a la soledad de Soğanlı. Olvídate por un instante de la visita turística y disfruta plenamente de estos lugares.

Valle rojo en Capadocia

Bajo tierra

En este planeta, ciertos lugares están más alejados que otros, algunos de ellos son más frecuentados o nada aconsejables para aquellas personas con miedo a la oscuridad o a lugares cerrados. Por desgracia, para una persona que sufra claustrofobia no será posible meterse bajo tierra, descender de nivel en nivel y contemplar como se vivía en estos espacios estrechos con poca comodidad. En estos espacios subterráneos, todo se ha construido y pensado para que los hombres puedan vivir en las mejores condiciones posibles: lugares para las bestias, espacios para conservar los alimentos, habitaciones, capillas, puertas camufladas en caso de ataques de invasores romanos, persas, mongolos, etc., ¡e incluso objetos que se empleaban para fermentar la uva y producir vino! ¡Todo esto da ganas de mudarse!

De vuelta a la superficie 

Una vez terminadas las excursiones y visitas turísticas, la región ofrece un número considerable de cuevas trogloditas convertidas en bares de vino, donde se ponen en valor los productos de la región. No te olvides tampoco de degustar el famoso "testi kebab", a pesar de que resulte difícil encontrar uno auténtico a día de hoy.

Un último consejo: antes de venir, consulta la información meteorológica. Vine en el mes de marzo y todavía había nieve: un frío glacial acompañado de lluvia que dificultaba un tanto la visita. Dicho esto, el paisaje invernal del "planeta" posee una cautivadora magia. Aquí debí pasar uno de los días más bellos de mi vida, disfrutando del paisaje, de las excursiones, de los buenos amigos y de los descubrimientos. Es interesante saber que, a pesar de que la región sido constantemente modificada por el hombre, quien ha construido y reconstruido, este lugar sigue siendo un remanso de armonía donde el paisaje natural y el hombre son una sola cosa. Gracias a ello se trata de una visita imprescindible.

El planeta Capadocia es uno de los raros lugares de la tierra donde la inmensidad inspira, evoca y hace soñar.

Silvia Garcia & François Vioud
39 contribuciones
Actualizado el 22 septiembre 2015