Viajar en pequeño grupo (4 amigos) con chófer y guía es una maravilla. Egipto es un pais grande con muchísimas cosas que visitar así que el tiempo es oro. LLegar al aeropuerto y que te faciliten obtener el visado para dirigirte ya al hotel es un lujo. Tuvimos diferentes guías en los distintos lugares y todos ellos nos hicieron sentir cómodos, nos explicaron lo que estábamos viendo, algunos de ellos incluso nos sacaban fotos para tener recuerdos vívidos de esas visitas. Aladino en la zona de Aswan y Luxor nos hacía reír con sus relatos llenos de intensidad, misterio y cierto carácter teatral; Iman en El Cairo nos transmitía información precisa sobre historia y sobre cuestiones prácticas de la vida cotidiana mezclando su experiencia profesional con un trato afable y familiar e, incluso, nos enseñaba a posar para las fotos que ella misma nos iba sacando. Y Mohamed el italiano, que nos había recogido el primer día en el aeropuerto y en dos minutos nos hizo sentir como en casa, como si ya fuésemos amigos, enseñándonos nuestros nombres en árabe, dándonos consejillos sobre nuestra estancia, haciéndonos reír, nos acompañó también el último día con sus sonrisa constante, con su amabilidad natural, nada impostada, en un paseo inmersivo por El Cairo, mostrándonos como cruzar esas calles de tráfico caótico como auténticos cairotas, nos explicó curiosidades de la ciudad, nos animó los trayectos en coche con música árabe y española y nos llevó a cenar Koshary en el emblemático restaurante ***. Mohamed el italiano también me ayudó a solventar dos pequeños percances mostrándome así que realmente estaba disponible para nosotros, que estaba dispuesto a hacer que nuestra estancia en Egipto fuese perfecta.
Lo único que sería susceptible de mejora tiene que ver con el traslado a Aswan ya que tardaron en recogernos para trasladarnos al crucero por el Nilo, se fueron marchando todos los viajeros que habían volado con nosotros y nos quedamos solos en el aeropuerto, y ni siquiera nos explicaron la causa del retraso, luego nos dejaron en el puerto sin tener identificado nuestro barco (están atracados en varias filas y si tu barco está entre otros dos no se ve) y cuando el representante de la agencia llegó finalmente tampoco se mostró muy comunicativo. Al regreso al Cairo también hubo un fallo en la recogida. Entendemos que siempre hay pequeños percances en un viaje pero nos extrañó que estando todo tan organizado se hubiesen cometido esos errores. Ciertamente el responsable de la agencia me llamó para pedirme disculpas y asegurarse de que estábamos bien.
Para mi fue un viaje inolvidable, sabía que las Pirámides, Abu Simbel, Philae, Karnak y Luxor, Edfú, Kom Ombo, el Templo de Hatshepsut, las tumbas tebanas, el Nilo o el Gran Museo no me iban a dejar indiferente pero me traigo también magníficos recuerdos de la gente que nos acompañó durante esos días.Me encantaría volver, con un poco más de tiempo para sacarle más partido a las visitas. Egipto tiene mucho que ver y disfrutar y 7 días realmente no llegan. Si no hubiese programado y organizado todo previamente desde casa con Evaneos, estoy segura de que no podría haber visitado tantas cosas. El no tener que preocuparse por adquirir las diferentes entradas, por buscar transporte, por averiguar ubicaciones y calcular tiempos, todo eso es un ahorro de tiempo y preocupaciones que hay que valorar sobre todo cuando se dispone de pocos días para el viaje y el tiempo es muy valioso.