Estas ideas para un viaje a Corea del Sur despiertan tu imaginación. ¡Y te entendemos! Ya uno se imagina frente al templo de Beopjusa con la presencia condescendiente de su Buda de 33 metros. Cerca de allí, contemplarás la flora exuberante y los lagos apacibles del Parque Nacional Sognisan. En lo alto de la montaña Dolsan, encaramado en la cabina de tu teleférico, divisarás a lo lejos las ruinas de la fortaleza de Gwongeumseong. Y para reponerte de las emociones vividas en contacto con todos estos lugares tradicionales, extenderás tu visita con actividades deportivas en la isla de Jejudo. Senderismo, ciclismo, buceo, golf o equitación, ¡se admite cualquier elección! En el corazón de la naturaleza, en una isla en que las costas recortadas se ven ennegrecidas por el volcán que esta aloja en su interior, rodearás túneles de lava y fotografiarás con la vista cada pequeño trecho de paisaje. Allí, nada se mira, todo se contempla... a excepción de la sopa de pescado local, ¡que también podrás comer! La gastronomía podría ser, por sí misma, razón para un viaje a Corea. A toda hora se come y, a decir verdad, ¡a toda hora se goza! Del mismo modo, las tiendas están abiertas las 24 horas. Con esto comprobamos que, en Corea, la modernidad y las tradiciones ¡todo el tiempo se dan la mano!