En la costa oeste, llueve mucho menos que en el resto del país. Se puede viajar durante todo el año, el clima es relativamente seco. Si viajas para una semana de playa y piensas pasar el día al sol, lo mejor es el invierno, de mayo a noviembre. Una cosa es segura: la temperatura del agua es perfecta todo el año! Descubre el sueño de las playas reuniones y el agua azul intenso, el animado mercado de Saint-Paul y practica submanirismo en este lugar paradisiaco.
En la costa este llueve mucho, entre Sainte-Rose y Saint-Joseph las precipitaciones son muy frecuentes. También se la llama "la costa del viento" y con razón, es húmeda y ventosa la mayor parte del tiempo. Sin embargo esta región tienen una ventaja, y te convencerás cuando hayas hecho un pícnic al lado de una cascada, descubierto sus templos y conocido la cultura del comunidad india que está muy presente. Puedes ir durante todo el año, ¡llueve con tanta frecuencia que será una cuestión de suerte!
La mejor época para ir al norte de la Reunión es la estación seca, entre mayo y noviembre. Así visitarás Saint-Denis evitando la lluvia y unas temperaturas demasiado altas. Sabrás apreciar su patrimonio arquitectónico y sus números espacio verdes tan relajantes. La ciudad está rodeada de montañas, lo que te dará la oportunidad de practicar senderismo, y descubrir así la bella ciudad de Sainte Marie.
Sin duda alguna en el sur del país desconectarás completamente. Menos urbanizada que la costa oeste, esta parte de la isla de la Reunión ofrece magníficos paisajes naturales en medio de los que se encuentran pequeños pueblos típicos. Para ir de fiesta se va a la playa en Saint-Pierre, ciudad animada y colorida con un encanto exótico. Lo mejor es optar por la estación seca para visitar esta parte del país y dejarse hipnotizar por el volcán: el famoso Piton de la Fornaise, que se despierta regularmente y constituye uno de los imprescindibles de tu viaje a la Reunión.
La estación seca es la mejor opción para visitar el centro y los famosos circos de Cilaos, Salazie y Mafate, estos recintos volcánicos naturales que constituyen una parte de la reputación turística de la isla. Allí se descubre el modo de vida de los habitantes de la región, se practica el turismo verde en plena naturaleza, sobre todo en las numerosas rutas de senderismo disponibles. ¡Y no te pierdas las fuentes termales de Cilaos!