El viaje a Egipto ha sido maravilloso.
En la preparación del itinerario Nader, nuestro contacto con la agencia local, fue modificando y adaptando todo a lo que buscábamos, lugares, hoteles, todo. Cuando llegamos a El Cairo, antes de recoger las maletas ya estaban allí para recibirnos y a partir de ese momento nos sentimos arropados todo el tiempo, con guía, chofer o un representante de la agencia. Fue un viaje a medida para nosotros cuatro. Decidimos no hacer crucero por el Nilo para evitar las aglomeraciones que se producen en los templos al llegar todos a la vez. Fuimos por tierra en coche privado con chofer y guía. Fue un acierto, vimos la mayoría de los lugares con muy poca gente. La agencia maneja los tiempos perfectamente. Y el viaje por carretera se convirtió en una experiencia interesantísima, viendo el Egipto rural, pudiendo parar a comprar fruta en mercadillos, con tranquilidad. Destacar la pericia de los conductores con ese tráfico infernal de las ciudades y las carreteras no siempre en perfectas condiciones.
Hay muchos momentos especiales a recordar, aparte de los grandes lugares conocidos. El atardecer en el desierto blanco de Bahariya nosotros solos con música de flauta que tocaba el chofer, Abu Simbel nocturno, la tumba de Sennefer en el valle de los nobles, el museo de Luxor y el museo Gayer una exquisitez, los bajorrelieves de la tumba mastaba de Kagemni en Saqqara o el Museo de Egipto antiguo explicados por nuestro querido guía Sam y a otro nivel la comida en Fatraty en Khan El Khalili de El Cairo, los zumos de mango o granada en casi cualquier sitio, los desayunos del hotel Steigenberger el Tharir.